Grandes masas: grandes problemas

A veces las administraciones son injustas con la población: suelen otorgar todo tipo de beneficios a ciertos sectores en materia de atención ciudadana, y olvidar “un poco” aquellos que no significan un escollo en sus aspiraciones o imagen.
Un ejemplo muy claro lo tenemos, sin lugar a dudas, con el servicio de recolección de basura, que es y será el problema principal de cualquier administración, de cualquier parte del país.
Pareciera que no sabemos la importancia de recoger desperdicios que pueden tener de todo y constituirse como un foco de infección susceptible de regar virus y parásitos a un grupo importante de la población.
Y en ese sentido hemos visto las acciones que comanda el alcalde Oscar Almaraz Smer, que ha arrendado algunos camiones inclusive de amigos, para tratar de conjurar un grave, muy grave problema, heredado porque no había con qué atender esta demanda, ya que las pocas unidades son más viejas que el Paseo Méndez, y como era de esperarse, se reventaron. Hoy, se necesita urgentemente la atención de la autoridad para que la población pueda constatar el buen funcionamiento de una administración que empieza con mucho entusiasmo, aunque con poco dinero.
Hace aproximadamente diez días, llegó al frente de nuestro domicilio un camión para recoger los desperdicios del jardín de niuños, ubicado frente a los hogares de muchos victorenses que habitamos esta unidad; a escasos treinta metros, un cerro de basura se quedó como estaba antes, porque los encargados del camión recolector dijeron que la instrucción era recoger “UNICAMENTE” la basura de la escuela, o sea, a los vecinos nos dejaron con el tiradero y el foco de infección latente.
Molesta, y mucho este tipo de acciones; hoy, en Las Adelitas se encuentran montones impresionantes de basura, porque los camiones rentados –y los otros- no han tenido la idea de venir a recoger la basura de una unidad popular, como si se tratara de un tipo de discriminación, porque hemos visto en todos los medios y redes el esfuerzo que realiza Almaraz por que se pueda cumplir con la ciudadanía y porque haya mejor estado de salud pública en la capital tamaulipeca.
Pero la verdad es que acá no ha pasado la basura en varios días, y la basura se levanta amenazante, impresionantemente regada por la presencia de animales callejeros que rompen las bolsas buscando comida, o los pepenadores que vienen, se llevan lo que creen que sirve, y dejan todo desperdigado, revuelto, o sea: un tiradero como pocos.
Está más que visto que no funciona eso de imponer multas a quien saque la basura hasta que pase el camión, porque nos convertiríamos, cada casa de Las Adelitas, en una sucursal del basurero municipal, por lo que no sería práctica la medida, y menos higiénica.
Tendríamos que acudir a la Secretaría de Salud para que nos apoyen con medidas que eviten estos problemas de posibles contagios.
Como podemos ver, el problema no es pequeño y Almaraz se ha abocado a encontrar una solución, sin embargo, un nutrido grupo de colonos de Las Adelitas, que sumamos decenas, pedimos atención a las autoridades.
Donde hay estas unidades hay más densidad poblacional, y por consiguiente, más basura y mayor riesgo de padecer enfermedades propiciadas por la falta de higiene pública.
Es una ruleta, y la verdad es que nos hemos cansado de estar esperando una atención que pocas veces llega, y que, independientemente de que afea nuestro sector, es insalubre, peligrosa y más.
La pregunta es qué podríamos hacer para que nos tomen en cuenta, porque requerimos, sinceramente, urgente participación oficial. De otra forma, estamos condenados a vivir en riesgo de enfermarnos más de lo que muchos ya estamos, y no será bueno para nadie, incluyendo a la autoridad.