Migrantes…

Los estados fronterizos, los que nos encontramos ubicados en la franja que divide a México con los Estados Unidos de América, sabemos que este es uno de los más grandes problemas de hacinamiento, sociales, económicos y demás: los migrantes son un tema que siempre está en las agendas internacionales y locales, y del que poco o nada se ha hecho a través del tiempo.
Hoy en día existe u grave problema en el noroeste mexicano con migrantes de Africa y otros lares que pretenden ingresar a EEUU a como dé lugar, y se les proporciona apoyo del llamado humanitario, aunque entendemos que el ser migrante hoy en día es sinónimo de ilegal, de persona que quiere ingresar a como dé lugar, sin permiso ni sustento legal.
Tenemos los casos de infinidad de mexicanos que queremos huir de la situación actual de nuestro país, y encontramos que, querer hacerlo “legalmente” implica esperar, que se nos nieguen las oportunidades y que nos orillen, cuando estamos totalmente ciertos de hacerlo, a entrar en forma ilegal.
La palabra “ilegal” no tiene mucho significado o connotación: ilegal es estar fuera de la ley, y quien se precie de querer vivir bien sabe que no observar las leyes no es bueno, es un acto que puede y debe castigarse con las sanciones que cualquier ley competente considere.
Pero somos bien curiosos en este tema, porque lo padecemos: en las ciudades fronterizas existen cinturones de miseria que se conforman por gente de estados del centro o países centroamericanos en general, y que tienen de todo: gente muy humilde que no tiene forma de subsistir legalmente y busca comer a como dé lugar, aunque para ello haya que robar; también hay gente que tiene problemas más serios dentro de su problemática social.
Y es cierto: nos quejamos del trato que recibimos en los Estados Unidos cuando somos peores en la frontera sur con los que vienen de otros países en busca de paz, una paz que ni en México existe, pero que es menos difícil que en esos lares.
Y la problemática se extiende a los gobiernos de los estados nuestros, en este caso, el de Tamaulipas, que tiene que enfrentar el preservar la ley en su territorio, pero dar esa ayuda humanitaria a muchos que la piden, cuando hay también otros muchos que la queremos y que tenemos derecho a solicitarla, pero nos ha sido negada por los que nos podrían recibir. Asunto difícil, sin duda alguna.
Y en ese sentido, el gobernador Francisco García Cabeza de Vaca sabe que es un asunto que se debe atender a la brevedad posible, pero debe ser en coordinación con autoridades federales, y que es un asunto que tiene muchos puntos que abordar. Nada fácil, sinceramente.
Hay albergues para estos grupos de personas que vienen, sin embargo, existe la disyuntiva en si atenderlos hasta que logren ser aceptados o repatriarlos, porque, finalmente, han ingresado a nuestro territorio en forma ilegal, es decir, fuera de la ley.
No se puede evitar, y el gobierno tamaulipeco lo sabe, por lo que se debe buscar una alternativa para solucionar este aspecto sin afectar los intereses de los mexicanos.
Albergues, alimentos, ayuda humanitaria es lo que hay hoy en día, aunque no son muchas las esperanzas de que resuelvan bien su situación, pero al menos se les proporciona ayuda. El aspecto no positivo es que muchos de ellos delinquen y otros son precisamente personas que, fuera de la ley huyeron de su nación y vienen a intentar algo, pero delinquen.
Si se les vigila o controla, malo, porque los grupos de derechos humanos pegan el grito en el cielo, pero si no se les atiende, malo, porque la autoridad no hace nada.
Total, siempre estamos afectados, pero somos de la idea de que el gobierno estatal, haciendo lo que está logrando, pueda atender esta problemática, y pedir al gobierno federal que no evada su responsabilidad, ya que, llegaron a nuestra tierra cruzando más de mil kilómetros, y no son invisibles, es decir: alguien los dejó pasar.
Y hay que solucionar el asunto, antes de que siga creciendo.