Becas par quien las merezca

Dice la diputada Issis Cantú que vigilarán a partir de ahora que las becas que tiene el gobierno de Tamaulipas para muchos de sus hijos sean entregadas para quien las merezca. Un motivo de satisfacción y preocupación, porque por lo general, estamos acostumbrados a ver que entregan a los estudiantes becas de 200 o 500 pesos, cuando a hijos de ex funcionarios les otorgaban apoyos extraordinarios que cubrían varios, pero varios miles de pesos, sin merecimiento alguno, porque sus calificaciones han dejado mucho que desear a través del tiempo.
Se sabe de “entes” que cobraban hasta 25 mil pesos mensuales como estudiantes en el Tecnológico de Monterrey o alguna de esas universidades privadas cuyo coste hace prácticamente imposible que gente con un trabajo normal pueda solventar.
Y lo peor, muchos de estos jóvenes gastaron su dinero, el que el estado les dio, en borracheras y más, menos en estudiar. Unos auténticos aprendices de vividor, fieles a las costumbres de muchos de sus padres, y que encontraron la forma mejor de vivir a costa del erario público simulando una actividad estudiantil.
Un joven brillante fue objeto de la guillotina que aplicó el gobierno de Tamauliñas cuando le faltaba poco para concluir: el resultado fue que sus padres tuvieron que endeudarse para terminar de pagar los estudios. No conforme con ello, le negaron a esta persona la oportunidad de desarrollarse profesionalmente, porque los puestos estaban ocupados por esos juniors tan dañinos en cualquier sociedad, y para colmo, a su hermana le negaron la posibilidad siquiera de ingresar una solicitud para beca de excelencia, por cometer el “grave pecado” de no tener familiares en la administración estatal.
Somos de la idea de que las becas son apoyos para el estudio, y quien tiene una posición económica estable debiera prescindir de solicitar estos apoyos que, aunque sus hijos lo merezcan por su aprovechamiento, sería mucho más justo que ese recurso se pueda aplicar en los jóvenes brillantes que no tienen posibilidad de pagar los estudios.
No son para los que tienen “diez”, sino para los que tienen “diez” y además no tienen recurso para estudiar, suponemos, y entendemos que sería algo muy justo.
También es el deseo de muchos padres de familia que el gobierno de Tamaulipas que dirige Francisco García Cabeza de Vaca pueda destinar una mayor cantidad de recursos para esos jóvenes talentosos, y podría incluirse el compromiso de que, al término de sus estudios debieran incorporarse al sector productivo de estado que les apoyó para estudiar.
Así, se conjura el problema de desempleo de recursos de primer nivel, y se garantiza un crecimiento industrial o comercial en el estado, al contar con buenos recursos humanos.
Claro, para llegar a ello, hay que cambiar muchos paradigmas y cosas que existen y deben modificarse o erradicarse, y algunas otras que se tienen que instrumentar para lograr un beneficio completo en todos sentidos.
Y entonces, un departamento de becas justo, que se proponga apoyar a los que realmente necesitan y merecen, sería una muy buena respuesta para quienes quieren llegar pero no tienen con qué, y que son realmente muchos en la entidad.
Somos de la idea de que el Congreso debe pugnar por mayores apoyos, pero que éstos se manejen en una sola instancia, a fin de no duplicar los apoyos, y que éstos, por lo menos sean generosos para que un estudiante pueda vivir dignamente donde se encuentre, y pueda entregar los resultados que Tamaulipas necesita.
Buscar esas oportunidades es justo, y recursos humanos los hay, solamente es cuestión de enfocar bien los esfuerzos, hacer eficientes los gastos, y vigilar que se apliquen en forma adecuada, por el bien de todos los tamaulipecos.