Morbosa cacería tricolor

Todos sabemos a qué se debe que el PRI haya perdido en las elecciones, y no únicamente perdido, sino que ha recibido la felpa más grande de su historia, y al cambio que ha habido en la entidad, producto de miles de errores y aciertos de quienes hoy se levantan como gobernantes. Francisco García Cabeza de Vaca ganó la elección porque, simplemente, fue el mejor de los candidatos según la opinión ciudadana y la única y real encuesta, auténtica, que se llama “elección”, en la que no valen las interpretaciones: es CUANTITATIVA, mas no CUALITATIVA, es decir, gana quien suma más. Así de claro.
Y realmente cansa ver en redes sociales y publicaciones periódicas, periodísticas y personales el hecho de que muchas personas se han ensañado con quienes estuvieron apoyando a Baltazar Hinojosa y hoy, lucen camisas con un logotipo distinto al que ocuparon por semanas y tuvieron que desechar.
Nada extraordinario resulta ver a alguien que ostentaba camisas con el logotipo de “Tamaulipas Fuerte para Todos”, que hoy luzca el azul que reza “Tam” y se acompaña de nuestro hermoso escudo de armas.
Lo anterior, si son estas personas un mínimo de inteligentes, quiere decir UNICAMENTE que esos trabajadores del gobierno en cualquier nivel y dependencia, simpatizaron con un candidato, pero al término de la elección se incorporaron a su trabajo y les fue entregado el nuevo uniforme.
No se piense que son chaqueteros o lambiscones que ahora lucen otra cara. NO. No es por ahí: no queramos hacer una cacería de quien trabaja en el gobierno estatal y tiene necesidad de seguir trabajando, aunque no coincida con las ideas de uno u otro instituto político.
No se puede atender información tendenciosa como la aparecida en El Universal, que condena al 30 por ciento de los trabajadores del estado a ser despedidos a fuerza, por ser priístas.
En primera instancia, los contadores, ingenieros, secretarias y demás, tienen derecho, todo el derecho del mundo de manifestar su simpatía por cualquiera de los partidos políticos existentes, y nada tiene que ver, o debe ser así, con su permanencia en el cargo.
Porque si hacemos eco de la tendenciosa imagen que vemos a diario, ¿el gobernador García Cabeza de Vaca tendría que correr a todos los que no son panistas? Nada más estúpido y absurdo lo que piensan estos seres enfermos de egoísmo, holgazanes que no tienen nada qué hacer más que estar jorobando al prójimo en sus redes sociales, erigiéndose como jueces de un gobierno que inicia, y que lo ha hecho de una manera muy positiva.
No podemos estar condenando a los tricolores por serlo. Igual en ese y otros partidos hay gente buena y útil, como hay bribones en todos, absolutamente todos, y para ejemplo, los casos de Padrés, Duarte y otros “figurones” que están en el ojo del huracán, y son, tanto panistas como priístas.
Tan malo uno como el otro.
A lo que vamos: es importante dejar que los que llegan a gobernar y dirigir no se manejen con esa irracional sed de venganza: los trabajadores nunca les hicieron nada a ellos ni al gobernador, sino que se manifestaron por uno u otro candidato y ya. No por ello están condenados a dejar su trabajo.
Y si se piensa así, ¿qué se hará con tanto desempleado por venganza? ¿No se piensa que por un estúpido pensamiento se puede crear un caos social en Victoria principalmente?
Es necesario dejar estas cosas y chismes y ponerse a trabajar, que es la mejor manera de rendir tributo a la entidad a la que nos debemos.
No es posible vivir con tanta sed de venganza, tanto odio guardado y querer sacar sus frustraciones “cazando” gente que tiene simpatías de un partido como la camisa de su trabajo. Nada que ver una cosa con otra, y nada que juzgar.
Seamos maduros y dejemos de ser chismosos, que eso a nada nos lleva.
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