Oposición por necesidad

Polémica resultó la segunda sesión ordinaria de cabildo celebrada el pasado martes luego que regidores del PAN propusieron la aprobación de los programas de obra pública y de la creación de un Instituto Municipal de la Salud, lo que fue cuestionado por los regidores Jesús Valdez Zermeño del PRI, y Adriana Ramírez Rubio, de Movimiento Ciudadano.
La inconformidad la manifestó el regidor del PRI, cuando se sometió a aprobación el dictamen de obra pública, sin que este regidor y el resto de la oposición conocieran el documento elaborado para ello, razón por la que 5 regidores de oposición se abstuvieron de votar.
Con estas actitudes, a solo dos semanas de haber iniciado la presente administración municipal, solo dos regidores, Jesús Valdez Zermeño y Adriana Ramírez Rubio, de los que integran la oposición, han demostrado ser en realidad oposición, el resto, como son las priistas Juani Mata y Marina Aréchiga, así como la independiente Guadalupe Carmona y el regidor Rafael Tahuil, son hasta el momento meros elementos decorativos en un cabildo en el que el mayoriteo del PAN se impondrá ante cualquier reclamo opositor.
Sin embargo, Jesús y Adriana han demostrado que en cada sesión de cabildo serán los regidores incómodos, tal y como lo demostraron en la dos primeras sesiones ordinarias de cabildo, cuando el priista exigió previo a cada sesión, se le dote de la documentación de los acuerdos a tomar, como en el presupuesto para la obra pública, que solo los panistas dispusieron de la documentación.
Cualquiera diría que al PRI les están dando una sopa de su propio chocolate, ya que ese partido cuando era gobierno, hizo lo mismo a la oposición, aunque a decir verdad, en política la venganza nunca debe saber a victoria porque el perjudicado siempre será el ciudadano.
Pero en esa misma sesión del martes, el regidor Alfredo Guarneros quiso hacerse el inteligente, cuando luego de haber propuesto la bancada del PAN la creación del Instituto Municipal de la Salud, haya tratado de callar a la regidora Adriana y tacharla de ignorante cuando propuso que en vez de crear un ente municipal al que le serán asignados millones de pesos para pagar salarios inútiles, fueran creados módulos de salud para la atención primaria de las personas que viven en colonias populares.
Muy mal se vio este regidor cuando dijo que no eran necesarios esos módulos a los que habría de habilitar una ambulancia, cuando en colonias como la Madero, Jardín, México, sus habitantes no las necesitaban.
Y claro, como diablos van a necesitar de una ambulancia cuando quienes habitan en esas colonias de clase media alta y muy alta, atienden su salud en hospitales privados de Houston, Laredo, San Antonio o Monterrey.
Se ve que este regidor no sabe que en Nuevo Laredo existen decenas de colonias paupérrimas en donde miles de personas sufren enfermedades que él jamás ha padecido porque come bien y tiene buen salario porque pertenece a una burocracia mantenida por el erario municipal, es decir, con el de todos los neolaredenses.
Creo que Guarneros más que desconocer la ciudad en la que vive, es un ignorante funcional al haber dicho que el Instituto de la salud ni es hospital, ni es clínica, ni brindará servicios de salud a la gente. ¿Entonces para qué diablos servirá? Para hacer un diagnóstico o una radiografía de las necesidades de la ciudad?
Por favor, para eso el Imss, el Issste y la SS tienen departamento y áreas que realizan eso antes de construir un hospital, un centro de salud o una clínica. Además, para qué sirven entonces el DIF y Servicios Médicos Municipales? ¿No será duplicidad de funciones para justificar un presupuesto en salarios de más personal que solo inflará la nómina?

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Ese mismo día, cuando se celebraba esa sesión de cabildo, afuera del recinto municipal 10 empleados municipales se manifestaban públicamente por haber sido excluidos de la nómina municipal, es decir, fueron cesados o despedidos de manera injustificada.
Esto me recuerda el octubre del 2013, cuando Carlos Canturosas asumió la presidencia municipal, y en un acto de venganza política, arremetió contra tres mil empleados municipales que habían trabajado para gobiernos del PRI; y los despidió, afectando a cientos de familias que solo dependían de ese salario.
Espero que en este gobierno no ocurra lo mismo con algunos priistas como César Hernández, quien fue uno de los manifestantes, además de ser el secretario general de un segundo sindicato de trabajadores municipales. Ignoro el final de este evento.

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Pero también el gobierno federal comete pifias, como en el evento realizado el lunes 17 de este mes, cuando la delegada federal de Sedesol en Tamaulipas, Lurdes Flores Montemayor, vino a Nuevo Laredo a anunciar las ‘caridades’ del programa de Huertos Familiares, con apoyo ‘sustancioso’ de regalarles a miles de familias semillitas de legumbres para que en el traspatio de sus casas hagan sus huertos y de allí puedan comer.
De verdad que estos funcionarios piensan que los mexicanos siguen viviendo todavía en el atraso, al creer o pensar siquiera que en las minicasas de 5 por 15 metros cuadrados tendrán espacio para crear un huerto.
Peor aún, creen que durante todo el año este burdo experimento servirá para que las amas de casa ya no vayan al supermercado, puesto que de sus huertos podrán darle de comer todo el año a sus familias, con solo acudir al traspatio y coger un kilo de tomates, un kilo de cebollas y todo lo necesario para una dieta diaria.
Estos funcionarios modernos creo que viven en otro mundo o nunca han padecido hambre ni conocen lo que es una vivienda de interés social, es decir, un lugar en donde no hay espacio para nada, mucho menos para poner un mentado huerto.
El diputado Edgar Melhem y la delegada de Sedesol solo vinieron a burlarse de la gente pobre, y a insultar nuestro sentido común, al tratar de paliar el hambre de familias humildes, con semillitas que quizás nunca broten en sus traspatios en los que tienden su ropa, lavan y tratan de hacerlos más grandes que sus necesidades.
Cuando vengan otra vez, ojalá que ya no traigan esos absurdo programitas que para muy poco sirven.
La gente quiere un trabajo dignamente remunerado, servicios básicos en sus colonias, calles pavimentadas, que sus hijos vayan a la escuela en vez de trabajar en las calles, que no deserten los adolescentes de la escuela para que no se vayan a las filas de la delincuencia, porque una familia socialmente enferma, genera una sociedad enferma, y eso es lo que no queremos tener en esta ciudad, ni en Tamaulipas ni en el país.