El asunto sobre algunos ex gobernadores del país y su conducta delictiva pareciera que no tiene nombre en nuestro idioma.
La guerra, ¿sucia? que se escenifica en los partidos políticos mexicanos sobre la responsabilidad de haber lanzado la candidatura de personas que resultaron ser, no unas blancas palomas, no solo lastima la vida política del país, sino que ofende públicamente a los ciudadanos de hoy y de mañana, léase los niños.
Los abusos de gobernantes de ¿algunas? entidades federativas, así como ciertos presidentes de la nación, dejan en claro la podredumbre del ejercicio en el poderdel sistema político mexicano.
En Tamaulipas ahora estamos viviendo una nueva realidad, estamos esperanzados a que Los Vientos del Cambio nos lleven a otro contexto desigual al que hemos vivido, que nos lleven a sentir una brisa diferente, más justa, más humana.
La gran mayoría de los mexicanos estamos dispuestos a pagar, a seguir pagando -vía impuestos- el precio de la tranquilidad, de la paz social, de la oportunidad de tener un patrimonio y por lo menos de conservarlo.
Saber que los ex gobernadores Javier Duarte de Veracruz,Tomás Yarrignton de Tamaulipas, o Guillermo Padrés Elías de Sonora, son prófugos de la justicia norteamericana o de la PGR nacional, no alienta nada para los mexicanos.
Por el contrario, enterarnos de las pilladas cometidas por quienes fueron primeras autoridades en una entidad, deja en evidencia pública de la complicidad de autoridades nacionales y eso lastima.
¿Quién dejó escapar a Javier Duarte?, ¿El responsable de la fuga es el gobernador interino de Veracruz?, ¿Hay complicidad con el ex gobernador Fidel Herrera, Osorio Chong o Peña Nieto?
Plantee usted todas las interrogantes que quiera, la realidad es que no son más que distractores maliciosos para dimensionar la realidad: la burla que el mundo político hace a la sociedad que debe servir.
Qué si el ladrón o fraudulento gobernador, presidente, legislador, juez o funcionario de algún nivel de gobiernoes del PRI del PAN o del PRD ¿importa? Me parece que no, porque los ilícitos se cometen en favor de unos cuantos y no encaminados a un partido político.
Tengo la convicción de que ningún aspirante a funcionario o a gobernar manifiesta ni siquiera encubiertamente su inclinación a la comisión de ilícitos, por lo tanto los partidos políticos no son responsables de esas conductas irregulares.
Sin embargo, los partidos políticos debieran manifestar su público rechazo, ante la sospecha ysuspender de inmediato derechos partidistas y dejarse de peleas espurias con otros partidos que lo único que logran es el rechazo popular al sistema de partidos.
En Tamaulipas es muy claro el ejemplo de complicidad partidista cuando a un ex gobernador de la entidad no solo loproten, sino que los siguen ‘cobijando’ para ocupar cargos legislativos y hasta lo candidateanpor una votación en las urnas y para asegurar, también lo registran como plurinominal y así asegurar su arribo, su impunidad.
Sabido es por los políticos de estos tiempos, que el clamor popular es que se cambié el nombre de calles, colonias, avenidas, parques o instalaciones deportivas que lleven el nombre de ‘pillos’ que se encumbraron en la política del estado, ahora son requeridos por autoridades judiciales.
Sin embargo, el cómplice silencio partidista deja la propuesta del pueblo en el mundo de la penumbra, en el abismo del olvido, en la callada plegaria del profesionista, del obrero y del campesino para que ya no saqueen las arcas públicas.
¿Qué si van a apresar a Javier Duarte o Tomás Yarrigntón? ¿Realmente importa?
Mario Villanueva Madrid, ex gobernador de Quinta Roo (1993-1999), fue acusado de narcotráfico al finalizar su sexenio, al grado que no se presentó a entregar la gubernatura a Joaquín Hendricks Díaz, aunque capturado fue en el aeropuerto de Cancún y encarcelado.
¿Cuál fue el beneficio de los quintanarroenses? ¿El partido político que lo postuló se deslindó? ¿Pidió por lo menos disculpas públicas por haber postulado a este sujeto? Realidades.