El primer mes…

Muchos de nosotros quisiéramos que nuestros funcionarios y políticos fueran magos, pero no para desaparecer recursos, sino para convertir y transformar los lugares que gobiernan o administran, en aras de tener una mejor y más adecuada calidad de vida.
No es así, porque las cosas llevan tiempo, y los grandes males llevan también grandes espacios de minutos y horas para poder conjurarse.
Sin embargo, a un mes de que haya iniciado la administración municipal, la ciudadanía ve aún con un poco de escepticismo lo que se lleva a cabo en la capital del estado, pero satisfecha de ver el ritmo de trabajo de la administración de Oscar Almaraz, y la transformación que experimenta nuestra querida y otrora tranquila y limpia ciudad.
Se siente que el servicio de limpia ha mejorado; cierto es que aún falta, pero hemos tenido un gran avance en ese sentido, y la ciudadanía ha observado que la ciudad está más limpia.
En materia de bacheo, hemos visualizado en distintos sectores que se realizan esfuerzos mayúsculos por remediar aunque sea un poco lo mucho que están dañadas nuestras calles: hay resultados, pero es importante entender que no hay suficiente recurso como para hacer más. Sin embargo las gestiones han sido positivas y hemos visto avances.
En materia de seguridad también entendemos que hay aspectos que tienen mejora, aunque no la deseada, porque el problema es mayúsculo, global y de muchos factores que intervienen en él.
Al parecer, los elementos de tránsito han dejado de estar acechando automovilistas en bulevares para coleccionar multas, y se ciñen un poco a su función, principalmente en las escuelas, donde ya se ve presencia.
En este sentido, hay que enfatizar que, en tanto los padres de familia que acudimos a recoger a nuestros hijos no entendamos que la vialidad no es propiedad privada, no se podrá hacer mucho en cuanto a desahogar las calles de impertinentes que piensan que son los únicos habitantes de la ciudad, y toman las arterias como ranchos propios.
Entendemos que se tiene que cambiar la mentalidad de quienes exigimos un gobierno eficiente, honesto y diligente, a la vez que tenemos derecho a pedir que nuestros recursos estén bien empleados, pero para ello, requerimos hacer frente a las obligaciones tributarias que implica vivir en una comunidad como la nuestra.
Y algo que ha llamado la tención es que hay apertura en la autoridad para recibir sugerencias, quejas y más, y que el trabajo, insistimos, se está viendo.
Entre las sugerencias que existen para la autoridad hay una muy sentida: decenas de automóviles se burlan de tránsito, estacionándose en doble fila sobre la calle Hidalgo, al lado de Presidencia, donde se encuentran las oficinas de obras públicas y más; siempre hemos pensado que es una burla mayúscula el que en la puerta de la casa de la autoridad se burle la gente sin respetar ordenamientos.
Y la gente también pide que dejen de tomar las calles como propias y no haya exclusividad: finalmente, los funcionarios son servidores, y tienen acaparrados los mejores lugares en todas las dependencias.
Recordemos que ellos no manejan y quienes están ahí son sus choferes; podrían bien tener los carros en otro lado y dejar las calles para los ciudadanos que no tenemos esos privilegios reales e insultantes.
Y que se aplique una medida de exigencia con mejores resultados para aquellos que gustan de dejar de pagar predial y otros impuestos,. Porque, finalmente, todos tenemos derecho a los beneficios de una administración, sea cual fuera la evaluación para ella, pero también, tenemos todos las mismas obligaciones.
Imporante es pedir a Almaraz que siga con ese ritmo de trabajo, y que nos haga partícipes de los logros de su administración, a la vez que debe ser crítico exigente con su gestión y la de sus colaboradores.