Nuevo Laredo, Tamaulipas.-Una misa oficiada por el obispo de la Diócesis, Enrique Sánchez Martínez, fue celebrada en el área del monumento al paisano o migrante, en memoria de las 37 personas que este año perdieron la vida entre las aguas del río Bravo, de las que 26 ocurrieron en el lado que le corresponde a la ciudad de Laredo, Texas.
El obispo fue acompañado por el director de la Casa del Migrante, padre GiovaniBizzotto, de la orden de los misioneros Scalabrinianos de San Carlos, quien dijo que es una tradición e iniciativa que en este día dos de noviembre, cuando se celebra en México el Día de Muertos, se recuerde a los migrantes que han fallecido en el río y en otros lugares del mundo.
“Por eso queremos hacer memoria de todos los migrantes que han caído en busca de una vida mejor, y en este año no han sido muchos, solo once los que han fallecido, pero sabemos que a lo largo del río son muchos que han fallecido”, explicó.
Cada día la Casa del Migrante recibe entre 30 y 60 que llegan a buscar refugio, aunque reconoció que son más, al menos desde que se hizo cargo del lugar, hace un mes aproximadamente.
Dijo que el camino del migrante es difícil, ya que en su camino hacia la frontera sufren todo tipo de
violencia, ya sea por delincuentes o por algunas autoridades que abusan de sus derechos, “y con nosotros llegan personas que han sido víctimas de extorsiones, violencia, abuso, y para los deportados es la misma, ya que con sacrificios hacen su viaje para llegar al otro lado, y a los pocos minutos son deportados”, explicó.
Comentó que esta es la realidad de los migrantes que son atendidos en el albergue, ya que son gente que sufren, pero expresó que el mayor mal de todos es el no poder realizar sus anhelos y la esperanza de ofrecer a sus familias una vida mejor.
Este peculiar evento se realizó a las 12:30 horas en el lugar mencionado, y ahí estuvieron presentes además de los sacerdotes, varios migrantes, laicos, integrantes de la Pastoral Migrante y la Pastoral Social, ambas de la Diócesis, y algunos periodistas.