Elecciones en EU
De Obama a Clinton

A pocas horas de que se defina y decida el futuro inmediato de Estados Unidos, y el mediato de México y otros países del mundo, la expectación por saber quién, Hillary Clinton o Donald Trump, ganará las elecciones del martes 8 de noviembre, aumenta de nivel al igual que nos ánimos racistas y xenofóbicos de los simpatizantes de Trump, aunque sin lugar a dudas las simpatías de los norteamericanos se inclinará por la demócrata Hillary Clinton. ¿Las razones? Se las explico en seguida.
Cuando el actual presidente de Estados Unidos, Barack Obama era el candidato por el partido demócrata en el año 2008, una situación similar anti migrante se gestaba con el candidato republicano John Mc Cain, cuya candidatura se polarizó contra los mexicanos que trabajaban de manera indocumentada en dicho país; muchos fueron deportados injustamente a través de redadas en sus casas o en sus trabajos, lo que dividió a miles de familias y polarizó a la sociedad norteamericana.
En ese entonces, noviembre del 2008, el voto de una minoría étnica, la hispana y en particular la mexicana, adquirió una dimensión política fundamental, al acudir a las urnas y depositar su voto a favor de Obama el 4 de noviembre.
De hecho, en dichas elecciones el voto de los hispanos redefinió el rumbo político en Estados Unidos durante 8 años con su reelección, debido a que la mayoría de los 9 millones de mexicanos que tuvieron la opción de votar, se inclinaron a favor de Obama, un candidato negro que se ganó su simpatía por su origen étnico africano.
El 4 de noviembre del 2008 votaron poco más de 100 millones de personas para elegir al presidente número 44 en ese país, y su voto lo emitieron en medio de una severa crisis económica, política y financiera que mantuvo a Estados Unido al borde de la recesión, debido en parte a la absurda guerra que ese país mantuvo contra Irak.
Entre octubre y noviembre del 2008 la tasa de desempleo se desplomó hasta un 5.5 por ciento, pero en mayo de ese año, de acuerdo al Departamento del Trabajo, se perdieron 34 mil empleos solo en ese mes, además de otros 26 mil de la manufactura, áreas que ocupaban un 4 por ciento de mano de obra mexicana.
Por la crisis económica las redadas de mexicanos indocumentados no se hicieron esperar, y al igual que en la actualidad, la amenaza de las deportaciones fueron latentes y reales, pero a pesar de ello, los hispanos y los mexicanos naturalizados en particular, salieron a votar, y aunque su voto no fue determinante quizás, si fue importante pese a las campañas de amenazas en contra de los mexicanos.
A fines de agosto del 2008 Obama aventajaba a su oponente Mc Cain, al igual que Hillary Clinton contra Trump, y mientras previo a las elecciones de aquel año Obama tenía el 66 por ciento de las preferencias electorales de los hispanos,una casualidad histórica le da casi las mismas simpatías a Clinton, impulsado en parte por el odio racista de Trump contra los mexicanos.
No es casualidad que Clinton mantenga ventaja y simpatías en estados donde la población hispana y mexicana en edad de votar es importante, como Nevada (12%), Florida (14%), Nuevo México (40%), y Colorado (12%), no así Texas en donde su gobernador es Republicano.
Al igual que Obama en sus dos períodos, si Clinton gana Florida, prácticamente será la nueva presidenta de Estados Unidos, aunque para ello deberá ganar Nuevo México, Nevada y Colorado, Estados que le darían el triunfo a cualquiera de los dos contrincantes.
Elemento adicional de apoyo para Obama en sus dos períodos fueron los medios electrónicos de comunicación, algo que en las campañas de Clinton y de Trump, les ha funcionado pero en sentido negativo, ya que ambos han sido seriamente cuestionados por su pasado nebuloso y polémico.
A Clinton se le achacan entre muchas cosas el haber sido pieza clave de la información secreta de Estado filtrada, o Wikileaks, así como del cese ilegal de personal de la Casa Blanca cuando Bill era presidente, además de promover acciones bélicas contra otros países cuando era secretaria de Estado.
Y a Trump por sus dotes de Don Juan y probable pederasta, amén de ser un posible evasor de impuestos, hoy más que en el 2008, la herramienta cibernética será capaz de movilizar a millones de personas, en particular de jóvenes hispanos en edad de votar, su voto será sin duda importante, más para Clinton que para Trump, porque Clinton representa para los votantes de Estados Unidos, la opción de ser la primera mujer en ser presidenta de ese país, quizás tal y como lo fue Obama en el 2008 con su novedoso discurso de promoción hacia el cambio: “Yes, we can”.
Su condición de mujer, su experiencia, su discurso y sobre todo el haber dejado mal parado a Trump en los tres debates, puede ser fundamental para que Clinton se levante con triunfo el próximo martes 8 de noviembre.
Los primeros análisis que surgieron en los primeros días después del triunfo de Obama en el 2008, demostraron una importante modificación en el comportamiento electoral de los votantes, debido a la gran motivación que tuvieron los hispanos para emitir el sufragio en medio de una política xenofóbica y racista en su contra promovida por Mc Cain.
Hoy puede ocurrir lo mismo con el ambiente candente promovido y creado por el racismo de Trump, y si en el 2008 el voto hispano aumento un 16% con relación a procesos anteriores, es muy probable que el próximo martes la votación hispana se refleje en el mismo porcentaje.
Ello es posible porque cada mes se suman a la vida política de Estados Unidos cerca de 50 mil jóvenes, entre hispanos y anglos. Se estima que una nueva generación de jóvenes que nacieron en Estados Unidos entre los años 1996 y 2016, pueda acudir a las urnas el 8 de noviembre a favor de Clinton entre el 55 y 65 por ciento, mientras que de esos jóvenes solo votarían por Trump un 35 por ciento aproximado
En tanto, los hispanos y mexicanos entre 20 y 30 años de edad que nacieron fuera de Estados Unidos pero que ya tienen la nacionalidad norteamericana, podrían votar en mayor porcentaje por Clinton, debido al sentimiento ocasionado por la política racista de Trump.
En el año 2004 había aproximadamente unos 7 millones de hispanos votantes; para el 2008 la cantidad se elevó a 9 millones, y se estima que para el próximo martes la cantidad de hispanos electores pueda ser de unos 11 millones, pero no se sabe cuántos saldrían a emitir el sufragio, aunque se estima que la mayoría de los que acudan, lo haría por Clinton.
Con estos datos a lo que quiero llegar es que independientemente de quién gane las elecciones del próximo martes, aunque todo indica que Clinton se llevará el triunfo, un tema que preocupa a los mexicanos y que Obama no pudo resolver, es el de la Reforma Migratoria, asunto que pienso que durante el próximo gobierno norteamericano seguirá congelado, ya que se trata de un asunto no solo de política migratoria, sino también de geopolítica y de política económica, ya que abrir la frontera a los mexicanos en estos momentos sería para Estados Unidos hacerse el HaraKiri debido a los serios problemas financieros por los que atraviesa ese país, al igual que México.
Además, hay que tomar en cuenta que los mexicanos que viven en Estados Unidos son la minoría étnica que más rápidamente se reproduce, con un porcentaje estimado en un 16 por ciento actual, mientras que el segundo grupo es el negro con una tasa de crecimiento estimado en un 12 o 13 por ciento, contra los asiáticos que crecen a un ritmo del 9 por ciento.
Esto representa para Estados Unidos un serio dilema, ya que de acuerdo a proyecciones realizadas por el Departamento del Censo de Estados Unidos, para el año 2050 la raza blanca o anglo será minoría con relación a los demás grupos étnicos, y del total de norteamericanos que habría para ese año, cerca de 438 millones, al menos 1.5 de cada 5 ciudadanos será hispano, otro 1.5 será de razas no anglos, y solo 2 de cada 5 norteamericanos será de raza blanca, es decir, que de acuerdo a las estimaciones, del total de norteamericanos que habrá en el año 2050, un 47 por ciento aproximado será de raza blanca, el resto de otras razas o grupos étnicos.
Pero lo destacable de estas consideraciones mías, es que la xenofobia o racismo contra los hispanos y en particular contra los mexicanos, no se debe tanto a su origen étnico, al color de su piel o a su idioma. El verdadero peligro para Estados Unidos es el enorme potencial político que los hispanos y los mexicanos ya representan para el futuro político inmediato de ese país.
Los hispanos y los mexicanos ya representan actualmente una poderosa maquinaria política que lucha por su reivindicación dentro de un país al que consideran suyo porque viven y trabajan en él, y porque son parte de su progreso y de su desarrollo.
El voto hispano será importante el próximo martes, y más para Clinton, quien de ser la nueva presidenta de Estados Unidos, deberá explicar a México porque no habría durante su mandato de cuatro años, una reforma migratoria integral, aunque tal vez, para compensar esa falla del discurso demócrata, pueda no abrir la frontera a la mano de obras mexicana, pero sí aumentar el número de contrataciones temporales, para suavizar un poco este engorroso asunto, y darle un respiro a la economía mexicana haciendo a un lado el fantasma de las deportaciones masivas de mexicanos.