Este espacio ayer llevó por título Un Día Después, intentando capturar las reacciones que se suscitaron, sobre todo en México y Estados Unidos, por la elección presidencial de aquél país.
Cuantiososcomentarios y escritosse han hecho sobre el triunfo de Donald Trump, sin embargo parece que estetema no tuviera fin con los comentarios de todo tipo que siguen con mucho eco enlas lamentaciones y predicciones del futuro inmediato.
Analistas latinos no se logran explicar el fenómeno Trump en las elecciones donde resultó presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, sobre todo por los comentarios muy mal acertados contra el sexo femenino.
También el millonario neoyorquino tuvo el mal tino de reiterar sus posturas racistas cuando se mal expresó de los mexicanos, de los hispanos y gente de otras culturas.
Una realidad que hemos vivido los tamaulipecos y mexicanos en general cuando visitamos la zona fronteriza o alguna ciudad del interior de la Unión Americana, algún negocio y nos vemos en la necesidad de recurrir a orientación de los empleados.
La respuesta que hemos tenido ha sido variada, al grado que podemos percibir el espíritu de venta del empleado o del marcado racismo malinchista de compatriotas empleados allá.
La frase típica de “Idon’tspeakSpanish” no tendría nada en particular cuando un empleado o dependiente no habla el idioma del turista. Lo lamentable no es la apariencia del hecho, sino la esencia de la actitud asumida por el comerciante y más cuando se le sorprende hablando en el idioma que antes dijo no dominar.
La anécdota tiene su fundamento para tratar de entender que muchos, ahora estadounidenses, seguramente votaron por Donald Trump porque intentan defender lo que consideran suyo en el presente.
Es su territorio, su empleo, su ciudad, sus intereses.
Seguramente una inmensa mayoría de latinos, ahora residentes y ciudadanos gringos, también sufrieron por años la embestida de los racistas que quisieron expulsarlos, sin que admitan seguramente que han sido hasta humillados.
Ahora incontables mexicanos se sienten triunfadores porque finalmente el gobierno del Tío Sam les obsequió o hasta vendió una ciudadanía gringa. Se olvidaron que por muchos años fueron indocumentados en aquél país.
Todos los tiempos los extranjeros sin papeles migratorios en EUA, del país que me diga, la mayor parte del tiempo han sido explotados indiscriminadamente, aunque los economistas, los sociólogos, los políticos, antropólogos, etc., de aquél país saben que necesitan de ésa mano de obra no solo barata, sino que se ocupa de lo que ellos mismos no quieren hacer por ningún precio.
No es gratis que las fronteras del vecino país abra sus puertas disimuladas a gente de todo el mundo -hombres y mujeres- que buscan no el sueño americano, sino la esperanza de soñar, el sueño de trabajar, el sueño de ganar dinero a pesar de sufrir humillaciones.
Es cierto que durante la campaña por la presidencia cuantiososnorteamericanos rechazaron la postura racista del neoyorquino Trump.
Hubo gente del mundo artístico que “amenazó” con salir de los Estados Unidos para siempre si ganaba Mr. Trump.
La cantante MileyCyrus expresó en tiempos electorales la amenaza; Cher es otra de las artistas que amenazó con marcharse de EE UU si Trump llegaba a la presidencia; Lena Dunham, protagonista de Girls, también hizo la amenaza.
Bryan Cranston, protagonista de BreakingBad, decía: “Me voy a vivir a otro país”; El rapero Ne-Yo declaró que se mudaría a Canadá si ganaba Trump; La actriz de The View,Raven-Symoné, dijo también que se iría a Canadá.
La mayoría de estos y otros artistas ya aceptaron de una forma u otra que seguirían viviendo en los Estados Unidos.
El grupo demúsica, los británicosRollingStones, en su momento reclamaron a Trump usar de fondo musical sus canciones porque el magnate nunca tuvo el permiso de la banda para que eso ocurriera.
MickJagger, líder de ese grupo musical, ironizó en varias ocasiones desde las redes sociales y ahora al triunfo del demócrata declaró “Mirando las noticias…. quizás ellos me pidan cantar…en la inauguración (de su presidencia)¡ja, ja!”