Bien dicen nuestros abuelos que las cosas hay que prevenirlas, con la idea de que no nos afecten demasiado o evitar su llegada; en ese sentido, uno de ellos comentaba que siempre trataba de preparase para las malas noticias, de forma tal que si llegaban, ya estaba prevenido, y si no llegaban, ya iba “de gane”.
En ese sentido, aplica el criterio a esas “nuevas” enfermedades que tenemos en la sociedad actual, tan llena de avances tecnológicos, de inusitada rapidez para interactuar… pero tan lenta para reaccionar a cosas del organismo.
Y es que aunque son ancestrales, las causas de mortalidad en el mundo han cambiado y Tamaulipas no está exento de ello: diabetes, hipertensión, problemas cardiovasculares, cáncer y otras tienen los números más alarmantes hoy en día. También otras como SIDA, enfermedades respiratorias, gastrointestinales y más colaboran a los números finales, pero no podemos dejar a un lado las que tienen un gran impacto, y no únicamente en población mayor como antaño: hoy vemos niños con diabetes tipo 2 o hipertensión en algo tan natural… como tan mortal.
Y es cuando las acciones de prevención deben reforzarse en serio, con la idea, también, de que es más barato prevenir que curar o atender a alguien que no se cuidó en el tiempo que debió hacerlo.
Hace unos días, el doctor Alejandro García Barrientos, subsecretario de Prevención y Protección de la salud de la Secretaría de Salud en la entidad encabezó un evento donde se resaltaba la importancia de prevenir accidentes en general; hoy, hace la reflexión de la prevención, encaminada a este tipo de males que aquejan a una sociedad más inteligente pero más propensa a sufrir y padecer las crónico-degenerativas tan especiales y mortales.
Y el doctor es consciente de que si no entramos todos en el mismo tren, difícilmente se llegará a la buena meta, porque por más bien diseñada que esté una estrategia oficial de prevención, si no la tomamos como propia, atendemos las recomendaciones y más, no habrá resultados positivos.
Se pueden pensar muchas cosas, sin embargo es como en el deporte. El trabajo en equipo es el que permite tener buenos resultados, y en salud, es fundamental incorporar nuestra fuerza y entusiasmo a las directrices sanitarias que responden a una necesidad social.
Y es cuando pensamos, por ejemplo, en esas campañas contra los moscos del dengue, Chikungunya o Sika, y que a veces sentimos que nos molestan: en la medida que tomemos acción habrá menos problema de transmisión, y por consiguiente, tendremos mejores expectativas sanitarias y de vida.
Decía un buen médico que él recomendaba lo que debía hacerse y tomarse en cuanto al combate a problemas de salud, pero si el paciente no acataba la sugerencia, no la hacía propia, difícilmente se curaría.
Es lo que acontece en cuanto al seguimiento de los programas sanitarios: la mejor recomendación y aval de su éxito o fracaso es el resultado de la gente.
Valga la comparación: cuando pasamos por un negocio de comida y lo vemos lleno de gente, entendemos que es buena comida; por el contrario: si no hay clientes, entendemos que los alimentos son de baja calidad.
Y ver que se cuenta con una comunidad sin padecimientos generalizados, que trata de hacer bien las cosas para beneficiarse ellos mismos nos dice que los programas de proyección, prevención y control están teniendo un impacto positivo y, por consiguiente, las políticas sanitarias van por buen camino.
Si los ciudadanos escuchamos que la secretaria de salud Lydia Madero García informa que hay una buena cobertura, es porque las formas de llegar están funcionando, y entonces hay que aplaudir a la dependencia, a su titular, a sus colaboradores y a la ciudadanía, porque el trabajo conjunto es el que dará esos resultados tan anhelados por todos.
Y García Barrientos insiste en que debemos prevenir, antes que lamentarnos. Y tiene mucha razón, en el entendido que quien más gana no es él o la secretaria Madero, sino nosotros y nuestros familiares.