El negocio de la caridad

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En nuestro México y quizá en muchas partes del mundo suceden cosas y casos completamente extrañas para el entender humano.
Sobre todo porque escapan de la lógica y más, de la Ética.
El tema del negocio de la caridad se relaciona con la salud pública, entendiendo a ésta última como la disciplina encargada de la protección, acomodación y sustentación filosófica y mejora de la salud de la población humana.
En este sentido, corresponde por ley, al Estado Mexicano, proporcionar todo tipo de asistencia para la prevención, cura y rehabilitación de las enfermedades que aquejan a la población nacional, sin importar edad, sexo, religión o condición social.
En este tenor surgen a la vida nacional instituciones de salud que buscan cumplir no solo con los preceptos legales del país, sino con estándares internacionales que buscan patrones mínimos en este renglón.
Es justo reconocer que pese a los esfuerzos de algunos políticos, ha habido otros que aprovechan su paso por estas instituciones y las han saqueado, debilitando y hasta entorpeciendo su función.
Por otro lado, la legislación mexicana en cuestiones hacendarias, contempla la opción para que los contribuyentes, físicos o morales, puedan deducir del pago de impuestos, todas aquellas aportaciones que se hagan en favor de la salud pública.
En otras palabras. El estado mexicano acepta no ser suficiente para atender la salud pública de la población con el IMSS, el ISSSTE y la misma Secretaría de Salud y con su Seguro Popular, por lo que surgen las donaciones, deducibles de impuestos.
Aquí empieza el negocio de la limosna, porque esto lo entendieron bien empresas como Televisa y TV Azteca, que idearon la forma no solo de no pagar impuestos, sino de “hacer caravana con sombrero ajeno”. Una con la creación de escuelas y otras con centros de rehabilitación.
El negocio de la caridad institucional es un fenómeno que ha alcanzado niveles muy amplios, particularmente en el ramo de la salud, cuando TELEVISA emplea sus armas persuasivas para convencer a sus televidentes de hacer aportaciones y “construir y mantener juntos” Centros de Rehabilitación Infantil Teletón (CRIT), para atender a niños, adolescentes y jóvenes en situación económica vulnerable.
El Teletón desde 1997 ha sido ideado para que TELEVISA pida caridad a cambio de la actuación de sus artistas, sobre todo en jornadas maratónicas de la TV donde se estimula la donación conducida.
Los mexicanos en un inicio y durante un buen tiempo, han hecho aportaciones multimillonarias que lo mismo han servido para pagar los salarios de quienes laboran en el Teletón, que para la construcción y equipamiento de los CRIT, pero en la misma proporción la SHyCP les deduce o descuenta de los impuestos que debieran pagar.
El gancho psicológico es la ayuda a los desvalidos. Las preguntas que se antojan son ¿Por qué la empresa de Chapultepec 18, no ayuda con sus propios recursos? ¿Televisa no tiene dinero?
La razón es simple. Televisa no construye los CRIT para donar, sino para ganar. Me explico. La empresa televisiva paga empleados que le hacen ganar dinero y no para donarlo. ¿Cómo? Por medio de la deducción de impuestos.
Televisa recauda de los televidentes; construye los CRIT, amén de los convenios de colaboración con los gobiernos locales. Luego deduce de los impuestos que debe pagar, lo que invirtió en los CRIT. Negocio redondo.
La fundación Teletón está formada por gente nada humilde en su vivir y sí con mucho peso económico, como Carlos Slim Domit; Emilio Azcárraga Jean, Presidente del Grupo Televisa; Alejandro Vargas Guajardo, Presidente de MVS Radio; Juan Francisco Ealy Ortiz, Presidente de El Universal.
También están inmiscuidos presidentes y directivos de instituciones como Grupo Radio Centro, Grupo Acir, fundación Alfredo Harp Helú, Grupo Radiorama, Grupo Multimedios y Grupo Milenio, Grupo Fórmula, Cinépolis, etc., etc.
En este Teletón, contribuya no con la niñez mexicana con alguna discapacidad -eso corresponde al Estado Mexicano-, más bien entregue su limosna para que su dinero siga aumentando el capital de los que mucho tienen.