La visita que hizo Andrés Manuel López Obrador ayer a Nuevo Laredo, fue muy austera, ya que los organizadores esperaban mil personas, pero solo acudieron poco menos de 200, quienes observaron a un aspirante a la presidencia de la República más cauto en su discurso, menos explosivo, pro igual de directo en contra de lo que siempre ha criticado.
Llegó sin guaruras y se dejó entrevistar, porque sabe bien que esta es su última oportunidad para disputar la presidencia de la República a lo que él denomina la alianza PRIAN, tal vez por ello ya no es tan explosivo.
En su discurso dijo que el principal mal que aqueja al país es la corrupción, y que mientras no se termine con ella, de arriba hacia abajo, la delincuencia y la pobreza no terminarán, y tiene razón, aunque no descubre el hilo negro, porque eso lo sabemos todos, solo que pocos se atreven a señalarlo de manera tan directa.
De su discurso casi no hubo nada nuevo, ya que lo que dijo lo ha venido repitiendo en cada lugar que visita, solo que en el tema migratorio fue más explícito, y supo tocar el asunto con inteligencia al decir que no peleará con Donald Trump cuando éste asuma la presidencia de Estados Unidos, y que defenderá a los migrantes.
¿Pero cómo lo hará?, ¿de dónde sacará el dinero? Como siempre, AMLO es tan populista como popular, y eso lo ha sabido explotar mediáticamente entre la sociedad que los sigue y a quien consideran el Mesías.
Y así como critica a los demás gobernantes del PAN y del PRI, prácticamente hace lo mismo, solo que con un enfoque diferente, pero con el mismo objetivo de dominar la conciencia del colectivo que lo escucha ya los que convence.
Sin embargo, en algo tiene razón este personaje, y es en el hecho de que tanto en el PAN como en el PRI le temen, y ello ya se comprobó en las dos elecciones anteriores, por lo que arribará al 2018 muy fortalecido, no tanto por su propia fuerza interna, la de sus correligionarios o por el partido que dirige, sino por la debilidad que Tanto el PAN como el PRI han demostrado al momento de gobernar.
La fortaleza de AMLO es directamente proporcional a la debilidad de los otros dos partidos, y mientras más se debilitan, más fuerte es el dirigente de Morena, y allí radica el temor de los políticos tradicionales, en ver a López Obrador como el enemigo a vencer.
Es cierto que las encuestas lo ponen por encima de los demás aspirantes, pero hay que recordar que hoy en día las encuestas ya no son el termómetro para medir los avances de un aspirante político, y aunque tampoco lo son las redes sociales, éstas son en este momento un factor que permite a los políticos saber el grado de su avance o retroceso.
Veamos si AMLO se mantiene igual en los dos años que restan, y si el PAN y el PRI siguen cayendo en la inercia gracias a a sus yerros e intransigencias. Ya lo vimos en Estados Unidos con unas elecciones tan intransigentes como el propio candidato que ganó el proceso electoral. ¿Ocurrirá lo mismo en México en el 2018? Eso lo tendremos que ver.
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Otro político viene a la ciudad este sábado. Se trata del gobernador del PAN, Francisco García Cabeza de Vaca, quien estará presente para encender las luces de los que se llamará el Árbol de la Esperanza, que de acuerdo a los panistas, iniciará una nueva era en esta ciudad y en Tamaulipas.
Será la tercera visita que hará el mandatario en solo 21 días, y ello demuestra cierta preferencia para nuestra ciudad, aunque su lugar preferido es sin lugar a dudas Reynosa, su terruño, su cuna política, y la ciudad en la que declaró que durante su sexenio le irá bien, aunque últimamente no ha sido así, ya que la alcaldesa Maki Ortiz le salió muy gallona al gobernador, pese a ser del PAN.
Pero no hay que olvidar que Reynosa será el bastión político del gobernador en la zona norte, debido a que allí se hizo políticamente, porque es una ciudad en constante conflicto, y porque a un ladito, en Matamoros, se gesta la cuna del priismo, por ser la tierra de aspirante a gobernador por el PRI, Baltazar Hinojosa Ochoa.
Y esto conviene que sea así para los norteños, que Cabeza de Vaca demuestre con obras e inversiones en los tres municipios del norte que no domina. No domina Matamoros porque allí el PAN perdió ante el PRI por ser la tierra de Baltazar Hinojosa; no domina del todo en Reynosa a pesar de ser un municipio panista, porque Maki Ortiz se le ha rebelado y tiene que poner orden, debido a que la alcaldesa se quejó de acoso político y porque pertenece al establo de Margarita Zavala, contrario al de Ricardo Anaya, grupo al que pertenece el gobernador.
Pero Cabeza de Vaca tampoco domina Nuevo Laredo pese a ser panista, porque la sombra del anterior alcalde, Carlos Canturosas, pesa y lastima como un cadillo en el zapato a los intereses político del mandatario.
Y es que en Nuevo Laredo casi todo gira aún en torno al ex alcalde. No hay que olvidar que secretarios, directores, regidores, coordinadores, jefes de departamento, titulares de institutos, dos diputados locales y hasta empleados, son gente de Canturosas, por lo que el gobernador tendrá que poner orden para evitar que ese personaje vuelva a las andadas.
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Y para no variar, se ha mencionado de manera insistente que debido a que el ex alcalde no podrá tener vida política en el curso de los próximos seis años, es decir, durante el mandato de Cabeza de Vaca, ya está pensando seriamente en militar en otro partido para que lo promuevan en el 2018 para algún cargo de elección popular, porque en ese año habrá tantos cargos por disputar, como en una feria del empleo.
Se le ha visto a Canturosas coquetear con el Movimiento Ciudadano de Gustavo Cárdenas, también se le ha visto muy de cerca con Jorge Valdez, del desaparecido PRD, aunque no debemos descartar su cercanía con Morena, toda vez que es muy probable que la mañana de ayer viernes se haya reunido en la casa de un personaje famoso de esta ciudad, para platicar con López Obrador.
No hay que descartar ninguna de esas posibilidades, y si alguna se da será porque la traición ronda en el PAN, y no será raro ver a Canturosas como candidato por otro partido. Veremos.
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El gobernador Francisco Cabeza de Vaca recién nombró a José Carmona Flores titular del Instituto Tamaulipeco de los Migrantes, cargo que ya le había conferido el ex gobernador Egidio Torre Cantú, cargo al que por razones no reveladas renunció.
Pero ahora reaparece de nueva cuenta con el mismo cargo, pero independientemente de lo que haga en dicho organismo estatal, Pepe se constituye en un aliado más del gobernador en esta ciudad, por lo que poco a poco está armando un cuadro de confianza que le permita a futuro saber a ciencia cierta lo que ocurra y se trate de ocultar en materia de política y de finanzas.
Además de Pepe, Cabeza de Vaca ya cuenta con el agente aduanal Salvador Rosa Quintanilla, a quien no dudamos lo promoverá para la candidatura a la presidencia municipal en el 2018,mientras que en el congreso su aliado de Nuevo Laredo es el también agente aduanal Glafiro Salinas, una tercia de calidad y de mucha confianza para el mandatario.
Ahora resta saber quiénes ocuparán las demás carteras estatales para contrarrestar el cuasi dominio que Canturosas mantiene en la ciudad, dominio que no dudo nada, terminará en poco tiempo..
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Mucho temor existe en el país sobre el asunto de las presuntas deportaciones masivas que se espera ocurran cuando Donald Trump asuma la presidencia de Estados Unidos, y aunque la amenaza existe, es realmente muy difícil que se den como ese personaje lo dice, y como los mexicanos pensamos que pudiera ocurrir.
Pero deportar masivamente no es nada fácil, ya que existen instrumentos legales dentro de Estados Unidos que pudiera frenar dicha intención, y en ese país no existe el personal suficiente como para hacer redadas gigantescas con la intención de revisar documentos a cada inmigrante, visitar centros laborales y hasta h0ogares con esa finalidad.
Por eso es que pienso que eso de las deportaciones masivas es una paranoia creada por el mismo Trump, con la intención de frenar psicológicamente el ingreso de más indocumentados a su país, por lo que deportar millones de personas en poco tiempo, no solo generaría serios problemas sociales y económicos en los países de origen de esas personas, sino los crearía al interior de Estados Unidos, porque quiera o no reconocerlo, los 25 millones de origen mexicano que habitan en ese país, generan parte de su riqueza y su desarrollo, por lo que desprenderse de esa fuerza laboral es más complicado de lo que parece.
Por eso es que pese a lo que se diga y afirme Trump, no habrá deportaciones masivas, aunque sí se verá un endurecimiento de las políticas migratorias, y el fortalecimiento de un racismo que durante muchos años había permanecido casi oculto, hasta que Trump lo liberó.
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Hasta mañana
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