Contra lo que se supone, el 28 de diciembre se presta a la realización de muchas bromas con motivo del llamado “día de los inocentes”, que nada tiene que ver con esa connotación, sino más que nada se llama así por la masacre que, según marca la tradición religiosa, ordenó Pilatos cuando supo del nacimiento del Mesías.
Se llama así porque murieron muchos inocentes, como ha sucedido en nuestro castigado México, pero no en un día, sino en muchos años, los últimos que hemos vivido, y que ha dejado luto en muchos hogares.
Los inocentes es una fecha en que bajo la frase “inocente palomita que te dejaste engañar, sabiendo que en este día nada se puede prestar” circula por nuestras casas, calles y sitios, nos llega a ser objeto de bromas, a que nos engañen, como ha sucedido por años y que luego que reaccionamos es demasiado tarde.
Inocentes nos hicieron cuando nos prometieron una administración justa y vimos que se fueron con las alforjas llenas de oro y valores, dejando endeudada la entidad y con muchas carencias de toda índole.
Inocentes, los ciudadanos que confiamos nuestro sufragio a un partido o candidato pensando que sería algo distinto, y que nos dimos cuenta que nada cambió. Recordamos a aquella amiga que decía de un exgobernador: “Que tan bueno no es este infeliz para la oratoria, que hasta nos convenció de que votáramos por él”.
Y en ese sentido, nos han hecho inocentes por años y no hemos aprendido la lección, porque nos ofrecen que, “ahora sí” habrá un cambio, o que “ahora sí” habrá orden, o que “ahora sí” el empleo será justo y digno.
Nada de lo anterior ha sucedido, y seguimos esperando esa justicia social tan alejada de nuestros hijos, de nuestras fuentes laborales, en las que tenemos que pugnar por incrementos y compensaciones porque el dinero no alcanza, o porque vemos que cada vez están más preparados para hacer frente a la vida… y cada vez hay más juniors en las esferas del poder, o muchachos que ni estudios concluidos tienen y los ubican como jefes de departamento, como sucede hoy en día en el sector educativo.
Y nos sentimos burlados como cuando éramos niños y nuestra hermana o hermano, amigo o vecino nos decía: “préstame un dulce” o “préstame un peso”, y sabíamos que no lo veríamos porque caímos en el día 28, el día de los inocentes.
Hoy, volvimos a caer cuando los que nos han gobernado en los últimos años no nos han cumplido. Felipe Calderón prometió quitar la tenencia, de igual forma que Manuel Cavazos prometió un desarrollo impresionante para Tamaulipas, o Arturo Diez juró servir al municipio, por citar solamente a tres ejemplos.
Muchos votamos por ellos… y nos decepcionaron: nos hicieron inocentes
Sin embargo, pareciera que no aprendemos, porque damos oportunidad a oros nombres y estilos y no vemos resultados: sigue la crisis, hay más aumentos, hay injusticia social, más marginación de toda índole, amiguismo laboral y político, y una serie de medidas poco claras y muy devaluadas que nos hace pensar que nos han vuelto a hacer… inocentes.
Y tenemos la maravillosa oportunidad todos en Tamaulipas: los que votamos, porque podamos recobrar la confianza en los que nos gobiernan y veamos claro que hay justicia para nuestros hijos y para nosotros.
Y los que gobiernan, para que sepan que estamos dolidos, engañados, decepcionados, pero no perdemos el optimismo y somos de la idea de que Tamaulipas se levantará, habrá cosas mejores y más justas, que los que nos han saqueado pagarán su osadía, y que podremos vivir de una mejor manera en todos sentidos.
Y si, la verdad es que ninguno de los que estamos en estas calles y casas tamaulipecas queremos que nos hagan inocentes una vez más. Es la oportunidad de reivindicación de cada uno de los que habitamos la entidad que tanto amamos.