Día de Reyes

0

En medio de los disturbios en el país generados por la pésima decisión gubernamental de aumentar los precios de los combustibles como las gasolinas, el diésel, el gas, así como de la facturación de la energía eléctrica, México vive tradiciones.
Aclaro al lector que hay mucho que comentar sobre estos momentos históricos que como país estamos viviendo, pero también es justo decir que necesitamos regocijarnos en la lectura de otros tema, también nuestros, pero que finalmente nos pueden señalar algún paréntesis en esta tan ajetreada primer semana de enero.
Quizá valga la pena recordar que el calendario es una forma de medir el tiempo que transcurre y que debieron haber pasado muchos años para que hubiera una unificación mundial.
Desde luego que no deja de haber otros calendarios diferentes a los que conocemos, como por ejemplo el Calendario Chino o el Maya. Que no son otra cosa más formas de medir el tiempo y que se basan en las cuestiones religiosas y/o de cultivos.
El calendario Gregoriano es el que oficialmente se usa en casi todo el mundo, originándose en Europa.
Se nombró así por ser su promotor el Papa Gregorio XIII quien por medio de la bula “Inter Gravissimas”, sustituyó en 1582 al calendario juliano, que se usaba desde épocas del Emperador Julio César que lo instauró en el año 46 a. C.
Hoy 6 de enero, como cada año, la iglesia católica celebra el Día de los Santos Reyes, cuya historia relata que fueron tres monarcas –Melchor, Gaspar y Baltazar- quienes acudieron a Belén para celebrar el nacimiento de Jesús de Nazaret, llevándole tres presentes: Oro, Incienso y Mirra.
En la fiesta del Día de Reyes de estos tiempos está el que los niños y niñas de muchas partes del mundo -incluyendo México- amanecen hoy con los regalos que Los Reyes Magos les dejan en su zapato, generalmente bajo el Árbol de la Navidad.
El Calendario Escolar tipo “A” en el México de otras épocas, permitía que los escolares llegaran a su escuela con los regalos recibidos y este día era casi de jugar con los compañeros en la escuela.
Lamentablemente la influencia gringa ha intervenido tanto en los fenómenos sociales del mundo y de nuestro propio México, que los niños del último tercio del milenio pasado, vieron casi desaparecer la figura de los hombres montados en el caballo, el elefante y el otro Rey Mago en el camello.
Santa Claus, con todo el aparato publicitario gringo, se impuso finalmente a la cultura azteca y desde hace varios años el barbado blanco de vestuario rojo y vientre abultado, tiene preferencia entre los nacionales de tal forma que ya las tiendas son más visitadas en diciembre que en enero.
Sin embargo en muchos lugares del maltrecho territorio nacional, las compras de juguetes para el Día de Reyes, serán depositadas al lado de los zapatos que dejaron los niños que escribieron sus peticiones.
Mexicanos nacidos y formados en el centro del país, ahora radicados en el norte, intentan seguir con la tradición que crecieron y siguen motivando a los pequeños para que escriban su carta y la dejen con su zapato bajo el Árbol de Navidad, la noche de anoche.
Mientras son risas, aplausos y desconciertos por los regalos de Los Reyes Magos, aprovecho el espacio para saludar y desear buen cumpleaños a un queridísimo profesor, formador durante muchos años de profesores y licenciados en educación primaria, a José Reyes González Montañés.
Pepe Reyes -como mucha gente le conoce- es padre del Dr. Xicoténcatl González Uresti, excelente profesional de la medicina y candidato independiente al gobierno de la Capital del Estado.
El maestro González Montañés es el único profesor que conozco ha recibido un reconocimiento espontaneo por los estudiantes al anunciar su retiro de las canchas escolares por motivos de su jubilación.
“Fue una fiesta libre, amena, feliz, que me hicieron los muchachos normalistas de esos tiempos y que acepté porque no había nadie detrás de ellos, fue sincera, sin presiones, sin órdenes de nadie, solo del corazón…” Expresó Pepe Reyes.
Concluyo el espacio para comentarle que la marcha del Tamaulipas de hoy sigue adelante. Si con los problemas emanados de las inconformidades de muy malas decisiones centrales, pero el reacomodo de los tiempos han de dar paso a buenas noticias.