Hay quien dice que los seres humanos somos producto de un mundo capitalista y más, y que nos dejamos llevar por fechas para recordar sentimientos o personas. Puede que haya algo de cierto, pero lo que no podemos dejar a un lado es el hecho de que los seres humanos no podemos estar solos, y para ello, tenemos una gama de sentimientos hacia las personas, siendo el más importante el que se refiere al amor, aunque la amistad podría quizá ser aún más fuerte que éste; ambos son fuertes y, cuando están unidos, son indivisibles.
El 14 de febrero se recuerda con toda una historia y tradición a San Valentín y el Día del Amor y la Amistad. El amor, lo encontramos en los seres más cercanos, y qué mejor que reflejarlo de los hijos a los padres y de éstos a sus vástagos. La pareja, los parientes y gente cercana podrían ubicarse en un segundo plano, pero los hijos, indudablemente están en primerísimo lugar en cuanto amor y amistad.
Y es que en ellos se centra un desinterés por todo y hacia todo, en el sentido de que no existen pensamientos o sentimientos inapropiados. Es a lo que nos referimos.
Y la amistad… hay muchas personas en la vida de nosotros a quienes podríamos dedicar una sonrisa, un pensamiento o algo más: los amigos y las amigas, quienes se han convertido en parte fundamental.
Hay quien afirma que es cierto eso de que “a los hermanos no se les elige, pero a los amigos sí”. Mucha razón, porque vienen a ser parte de esa “familia” que siempre está con nosotros.
Y viaja a la infancia el recuerdo de ese amigo-hermano de aquel entonces a estos días: Rafael, el buen Rafa, el compañero y confidente, el regañón o el solapador… El amigo, simplemente, el amigo.
Otros más, muchos más, porque la vida ha sido generosa con nosotros en ese sentido, y nos ha regalado maravillosas personas que han estado ahí, cuando más se les ha necesitado.
Y el tributo a los amigos es no el 14 de febrero sino todos los días, porque no hay fecha en que uno no pudiera necesitarles, no para que le den un consejo únicamente, no para que le saquen de un apuro, sino para compartir un buen momento, un café, un minuto o una película.
Cualquier cosa, de aquí hacia allá o viceversa: los amigos no son el paño de lágrimas sino el complemento de la existencia de cada uno de nosotros, y ay que darles el valor que tienen, pero entender que el término “amigo” no se aplica a todos, porque hay mucha gente buena que no alcanza ese término. Amigo es incondicional, entre otras muchas cosas.
Y es cuando uno se sienta en esa soledad que otorga el ser y estar en un punto de la geografía del planeta, en este universo, y recuerda a esa persona que ha significado el mejor y mayor tributo a la amistad, y entonces comprende muchas de las cosas que nos ofrece la vida.
Un amigo está siempre ahí, y eso debemos entenderlo.
Quien no está dispuesto a estar ahí no es amigo. Así de sencillo.
Y en pleno año 2017, el tributo al amigo es importante, y es momento de recordarle y sentirle cerca, de decirle: “aquí estoy, soy tu amigo en lo bueno y lo malo”.
Decirle a tu amigo que hoy tenemos una cita con la existencia de nosotros porque siempre hemos sido uno para el otro, y porque la amistad no tiene tiempo, época, sexo o edad: la amistad es, está y se tiene o no se tiene.
La amistad es hoy el sentimiento que se debe compartir con los que amamos
Y a todos los amigos, solamente podemos decirles que es importante saber que están ahí, en nuestra existencia, y que hacemos votos porque estos sentimientos se hagan cada vez más fuertes, más intensos, y que perduren hasta el último de nuestros días.
Gracias, amigo, amiga, por estar y ser, por tenerme en tus afectos, y por apoyarme en todo.
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