En su cumpleaños, el alcalde de Victoria Oscar Almaraz Smer llevó a cabo una intensa gira de trabajo a las que nos tiene acostumbrados, y en las que, por supuesto, se llevan a cabo trabajos de mejora en la ciudad.
Cierto: hace falta mucho más, sin embargo hay que recordar aquel dicho que reza “Roma no se hizo en un día”, y entender que se avanza, se establecen diferencias y se participa, apoyado siempre por un grupo entusiasta de colonos de los sitios que visita y que ponen su grano de arena para mejorar las condiciones de vida de ellos mismos.
También, Almaraz encabeza la iniciativa de no permitir vidrios polarizados o automóviles sin placas, según consta en nota aparecida en un diario capitalino y que refiere que inclusive motocicletas serán detenidas para su revisión.
Hace años, un funcionario municipal decía que no se podría poner orden porque se estaría en riesgo de un estallido social por la cantidad de gente que circula con automóviles ilegales, contrabando y de dudosa procedencia. Eso es injusto por donde se vea, porque los ciudadanos que nos preciamos de serlo, y que tenemos cara para exigir al alcalde Almaráz que cumpla, debemos ser los primeros en cumplir las leyes y la misma establece que los autos con placas apócrifas de centrales que solo han sacado dinero –ONAPPAFA, UCD y más- así como del vecino estado americano de Texas son ILEGALES para nuestros ordenamientos, y los que los usan, están incurriendo en un delito.
Igual, los vidrios polarizados. En el sexenio que recién feneció, en un alarde de prepotencia se permitía que los funcionarios y guardias –guardaespaldas- circularan con vidrios oscuros argumentando temas de seguridad.
Igual, si somos congruentes con la ley, un tipo de esos que se autonombran intocables y se sienten con la necesidad de circular con guaruras tiene el mismo riesgo de un balazo que cualquiera de nosotros, es decir, la seguridad debe garantizarse a los casi 3.5 millones de tamaulipecos y no solamente a quienes cobran como funcionarios de primer nivel.
¡Vaya! Si es que hablamos de justicia social y equidad.
Entonces, el alcalde comenta que como resultado de las mesas de seguridad se ha establecido que quien circule en condiciones ilegales será sometido a revisión. Somos de la idea, y exigencia personal, comunitaria y social, de que no se debe permitir que sigan existiendo esos pulpos que con sus voraces tentáculos viven de las cuotas de sus agremiados, prometiendo algo que nunca va a suceder, porque es sabido que el gobierno federal no autorizará la regularización de la chatarra que amparada en esas placas patito circula por nuestras calles, contamina y es objeto de innumerables ilícitos, dado que por la facilidad con que se adquieren, cualquier persona sin experiencia ni sentido común pareciera que maneja, y comete todos los ilícitos del mundo.
Si hablamos de ley, pediríamos a Oscar Almaráz que se haga valer el ordenamiento que reza que todos debemos tener vidrios claros, que todos tenemos que circular con cinturón de seguridad, y que se aplique a funcionarios, comerciantes, religiosos, deportistas, estudiantes y quien se atreva a manejar: que cumplan con la ley, es lo único que vale.
Porque, si comenzamos a hacer distingos, estaremos mal, ya que nuestros gobernantes deberían de poner el ejemplo de andar dentro de la legalidad, y los carros de este tipo deben detenerse y, como dice la ley, retirarse de circulación, pese a que haya miles de protestantes por las medidas que consideran arbitrarias porque afectan a los que no cumplen con la ley.
Porque si de eso se trata, entonces debiéramos todos de dejar de pagar el predial o la luz, el agua o cualquier otro servicio, porque “atenta contra nuestro patrimonio”.
No es por ahí: la ley es una, es la ley, es firme y ciega, y hay que respetarla por donde se vea. Y en eso, la autoridad municipal ha puesto su primer grito, que debemos apoyar todos los que gustamos de vivir dentro de la legalidad.