Nuevo Laredo, Tamaulipas.-Aunque se estima que las deportaciones han aumentado desde que Donald Trump asumió la presidencia de Estados Unidos, sus efectos aún no se sienten en la Casa del Migrante de esta ciudad, ya que durante enero y febrero se mantuvo en un 4 por ciento, aseguró el sacerdote Giovani Bizzotto, director de la casa del Migrante en esta frontera.
Pero durante marzo el porcentaje aumentó con 100 deportados diarios, de los que la mitad llega al albergue, y del resto poco se sabe a dónde se dirigen una vez que son deportados, aunque reconoció el religioso que el albergue se encuentra elevado en cuanto a ‘hospedaje’, toda vez que el cupo es apara 140 personas, además de espacio para colchonetas.
“Pero nos estamos preparando para soportar los embates del efecto Trump, pero hasta ahora la frontera de Tamaulipas no ha registrado las deportaciones masiva que se esperaba, aunque Nuevo Laredo es la ciudad que más deportados ha recibido, y seguimos recibiendo deportados sin excluir todavía a ninguno en la Casa del Migrante”, señaló.
A ese lugar demás de centroamericanos y algunos sudamericanos, ahora llegan cubanos, por lo que ya existe un límite en la recepción de migrantes, y comparó la situación que se vive en Tijuana, con la presencia de casi tres mil haitianos, con la de Nuevo Laredo, hasta donde suman ya más de mil 500 cubanos.
“Es una realidad diferente la que se vive en estos municipios, y estoy n constante diálogo con las casa del migrante de la frontera norte y sur, y como ejemplo en ciudad Juárez se reciben de 10 a 15 migrantes al día, de los que solo 5 se quedan en el lugar”, comentó el sacerdote.
En Tijuana dijo que las deportaciones aumentaron, pero que la cifra se mantiene aún en niveles controlables, mientras que en la Casa del Migrante de aquella ciudad solo hay 60, de unos 150 que había el mes pasado.
“Los haitianos han optado por establecerse en la Casa del Migrante de Tijuana con un proyecto Scalabrini de inserción laboral presentado en México al Instituto Nacional de Migración, con una buena recepción, ya que está creando espacios de vivienda y de trabajo para varios deportados de Haití, quienes ya se ubican ya en Tijuana”, explicó el padre Bizzotto.
Por lo tanto, dijo que a Nuevo Laredo no llegan haitianos, y que a Tijuana no lo hacen los cubanos, pero dijo que hay detenidos actualmente los procesos de recepción de ciudadanos de ambos países en Estados Unidos.
Ante esta realidad, dijo que existe en la Casa del Migrante de la ciudad, contar con suficientes objetos para el aseo personal, ropa usual y prendas íntimas de mujer, y artículos de primera necesidad como algunos alimentos, son comprados con dinero del albergue, como el pan, la leche y el azúcar, que son productos de alto consumo para los cubanos.