Cuando la gente participa en alguna empresa determinada, se le otorga a ésta el valor intrínseco de haber emanado de la voluntad popular. Así debieran ser las decisiones oficiales, que surjan de foros de gente que tiene necesidades e ideas, y que quiere participar en el mejoramiento de lo que existe.
Y si nos referimos al aspecto educativo, con mayor razón, dado que éste incluye a todos los ciudadanos de todas las edades. Miente el que diga que nada tiene que ver, aunque pareciera que algunos no tuvieron paso por la misma y acabaron en una curul.
En ese sentido, el gobierno de Tamaullipas ha lanzado la convocatoria para que la gente participe en el Foro de Consulta sobre el llamado “Modelo Educativo Tamaulipas”, mismo que, obviamente, tendrá un “toque” local, sin dejar de supeditarse al sistema educativo nacional, porque no podemos manejarnos en forma autónoma en un país que tiene varias entidades.
Es muy importante lo anterior, pero hay que destacar que se ha hablado mucho de la reforma educativa y de los cambios que se deben hacer: curiosamente, quienes más han propuesto cambios son las personas que tuvimos un modelo educativo que ayora se califica como caduco, falto de utilidad y más cosas. Han condenado nuestro sistema como si fuéramos monstruos que no tuvimos oportunidad de formarnos adecuadamente.
Y hay que establecer que gente buena y mala existe en todas partes, y se maneja la calidad en todos sus niveles en cualquier época de la vida. No es exclusivo el hecho de pensar que se deben hacer cambios. Muchos de nosotros aprendimos a leer y escribir con métodos que ya no se utilizan, y ahora se prestan con sus hijos a utilizar los nuevos.
Qué bueno que hay mejores métodos, qué bueno que se preocupa la gente por mejorar el sistema educativo, base del desarrollo de la población y de muchas otras cosas más, pero deberíamos comenzar con los que dirigen estos apartados en la estructura de gobierno, y dejar de manejar discursos aburridos y somnolientos, plenos de demagogia.
Lo que necesitamos es que funcione la educación en todos los niveles, que los niños, jóvenes y adultos aprendan de una mejor forma, y por ahí debemos aprender a enseñar, a utilizar las novedades de al ciencia y la tecnología y aplicarlas a los nuevos procesos, pero de ahí a que hemos educado mal por décadas… no lo aceptamos.
Entonces, si así fuera, ¿qué de la gente brillante que nos ha gobernado y dirigido en todas las actividades inherentes al ser humano?
Si, hace falta un cambio, y éste debe estar siempre presente en todo momento y lugar, porque la civilización va muy de prisa, y tenemos que caminar –correr, diríamos- al vertiginoso ritmo que nos lleva, y adecuar esos avances a los métodos de aprendizaje y puesta en marcha de los conocimientos, para que entonces sirvan al individuo en toda su plenitud.
Qué bueno que habrá estos foros, y nos congratulamos de que existan, esperando no suceda lo que en otros foros que no san invitado, cuando llegas y te sientas con tus propuestas, y el que coordina dice: “ya tenemos el borrador, solo falta la firma de todos”, es decir, que han hecho un documento que disfrazan en el foro para presentarlo como una propuesta colectiva, cuando es una indicación de más arriba.
No queremos eso, queremos que se escuche a los educadores, a los alumnos, a los padres, pero todos con su consabida medida, porque no podemos dejar la tutela del plan a un muchacho que desearía más tiempo para el recreo, o a un profesor que desea más puentes, o un padre que no gusta de que califiquen la conducta indeseable de su hijo.
La educación debe ser responsabilidad de los educadores: para eso estudiaron, y podemos alimentar con propuestas y experiencias, pero, definitivamente, lo importante debe surgir de ellos, los que se prepararon para tal efecto.
No tomemos credenciales que no nos corresponden, pero tampoco los dejemos solos.