No cabe duda que cuando se quiere hacer un cambio importante en cualquiera de las actividades e las que se desempeña el ser humano, se requiere de voluntad y mucha fuerza para establecer los cambios de hábitos necesarios, que permitan visualizar éstos y trascender e la medida que lo buscamos.
En ese sentido, muchos padres de familia acusan un gran esfuerzo para inculcar en sus hijos los hábitos básicos, esos que nos enseñaron los abuelos y serán determinantes en lo que puedan desarrollar, sea académico, laboral, personal o de cualquier tipo, porque los hábitos son los que prevalecen sobre muchas cosas.
Hay quien considera que los cambios deben ser más radicales, sin embargo, somos de la idea de que cuando hay una buena base, difícilmente se cambian las buenas costumbres.
Un tipo honesto, proveniente de una familia honesta, difícilmente será un ladrón, a menos que no tenga bien cimentadas sus bases y la tentación sea mayúscula.
Pero en hábitos más trascendentes, es importante señalar que se debe poner mucha atención: el subsecretario de Promoción y Protección a la salud, Alejandro García Barrientos tiene la idea de que éstos, los hábitos de higiene se deben incrementar y reforzar, de forma tal que puedan ser útiles para los demás.
Y en ello van inmersos los esfuerzos que hagamos cada uno de nosotros con los nuestros: recordemos que la mala alimentación es producto de las “chucherías” que acostumbramos en casa en lugar de cocinar o preparar algo más sano, y los hijos se acostumbran. La comida “chatarra” es muy importante para mucha pero mucha gente.
El subsecretario García Barrientos enfatiza en los jefes de jurisdicción el hecho de que los promotores en salud incrementen sus acciones de promoción a la salud, en la medida que puedan ser más trascendentes, ya que, hasta por conveniencia oficial, el costo de la salud en gente que no tiene problemas de salud es mucho menor que el de los enfermos.
Obesidad, sobrepeso y otros problemas cotidianos son atacados por miembros de la Secretaría de Salud, y a través de innumerables recursos informáticos que existen, pero no es suficiente: hay que apretar el paso para que ellos, nuestros hijos tengan mejor salud que nosotros, y que padezcan mucho menos problemas sanitarios que pueden desencadenar en esas terribles enfermedades crónico degenerativas como la hipertensión y la diabetes, conocidos como los asesinos del nuevo milenio, y que provocan miles de fallecimientos cada año en todo el mundo.
Y García Barrientos insiste en que debemos considerar los aspectos nutricionales y de actividad física como base para nuestro desarrollo, resultando de vital importancia estos dos rubros, que bien pueden ser la diferencia entre vivir y sobrevivir.
La Secretaría de Salud interviene con muchos programas: una gran inversión está destinada a esta promoción, y el subsecretario García Barrientos es contundente en establecer que necesitamos incrementar las medidas para que los gastos no sean inútiles, pero más importante aún: que los tamaulipecos tengamos mejor estado de salud.
Somos de la misma idea: si nos cuidamos entre todos, nuestra salud mejora, y en casa podemos participar activamente, procurando el ejercicio y actividad de acuerdo a nuestras limitantes invitemos a los padres, tíos o abuelos a salir a caminar aunque sea, y propiciemos el que no haya alimentos chatarra para que no nos tengan luego que llevar muchas veces a consulta, para controlar esos males que podemos evitar desde antes.
Coincidimos con el doctor García Barrientos en la necesidad de hacer un ajuste de hábitos, en bien de los nuestros, y porque así podemos tener una mejor calidad de vida, la cual disfrutaremos enormemente.