Ya falta poco, dicen algunos… para otros, es eterno aún.
El hecho es que este lunes regresan a clases miles de tamaulipecos de todos niveles, desde preescolar hasta superior, y se incorporan a su formación para hacer frente a los retos profesionales, unos, casi a punto de lograrlo, y otros, en plena etapa de formación que inicia y esperamos, sinceramente, sea bueno este comienzo.
Y con los muchachos vuelven los congestionamientos en las calles de nuestra muy querida Ciudad Victoria, pese a los grandes esfuerzos que lleva a cabo la autoridad municipal encabezada por Oscar Almaraz para que tengamos un poco –o mucha- conciencia de respeto a los demás, procurando que no haya esos problemas de vialidad que afectan a miles y nos vuelven a otros, un punto menos que locos por lo que vivimos.
El caso es que nuestros muchachos regresan a clase y es tiempo también de enfatizar esfuerzos para lograr, mediante foros y una adecuada retroalimentación, un plan de educación acorde a las circunstancias que vivimos.
Y es que los nuevos programas educativos tienen que responder a las necesidades de los ciudadanos, y dejar de ser planes demagógicos en los que se privilegian las opiniones políticas: es hora de hacer un análisis a profundidad entre los involucrados, sin confundirse con el hecho de dar voz a quienes tienen etapa formativa y deben recibir disciplina y conocimientos, dejando a un lado actitudes poco responsables.
Tiempo es que la autoridad de educación en el estado voltee la vista hacia los padres de familia, en especial, aquellos críticos que entienden que hay que actualizar los esfuerzos y programas y no a los que reniegan de todo; de igual manera, a los profesores y directivos, para que todos, junto con las autoridades, puedan establecer las prioridades de un proyecto educativo en el que salgan beneficiados los alumnos de todo nivel.
En la Universidad Autónoma de Tamaulipas se han realizado importantes esfuerzos en ese sentido, y ha habido cambios importantes que repercuten ya en los resultados: el rector Enrique Etienne Pérez Del Río es informado de publicaciones, participaciones científicas y sociales en las que los universitarios están siendo protagonistas activos, logrando un cambio en la sociedad para bien, y para muestra está el proyecto de capacitación y concientización de pacientes con diabetes mellitus que llevan a cabo a través de un grupo multidisciplinar, personal de las escuelas y facultades de enfermería principalmente, y que parece que crecerá con otros profesionistas que pueden aportar sus conocimientos y esfuerzos en aras de lograr mejores resultados aún.
Se requiere estar al día en conocimientos y necesidades sociales para poder trascender, y en ese sentido, necesitamos que nuestros muchachos reciban una capacitación adecuada, y que puedan llevarla a la práctica de la forma más inmediata posible, pero con pasos que garanticen su formación adecuada.
Atrás deben quedar los tiempos en que los sindicatos dictaban las políticas educativas, con criterios más de discurso que de hecho. Hoy se necesita responder a nuestros estudiantes, y las autoridades competentes tienen una gran responsabilidad para lograrlo.
No se puede aflojar el paso, y hay que propiciar que haya más participación social en ese sentido, para que los muchachos tengan una mejor formación.
Y entonces, en este regreso a clases, podríamos tener mejores estudiantes, para lograr mejores profesionistas, capaces de trascender en su entorno, aunque claro está, la labor no es de los maestro o de los muchachos en solitario, sino de quienes estamos involucrados en conjunto, aportando con la idea de alimentar positivamente los planes, y dejar el pesimismo a un lado.
La educación está en manos de muchos:; padres, estudiantes, maestros, directivos y funcionarios. Hagamos que funcione el engranaje correspondiente, y que haya beneficios para todos.