En medio de un alto índice de contaminación ambiental en la capital del país y del tornado que azotó una parte de la Ciudad de Nuevo Laredo. Además de la noticia sobre el asesinato en Jalisco del líder y defensor comunal huichol Miguel Vázquez Torres, y su hermano Agustín… así, iniciamos la semana.
El tornado, según los boletines oficiales, provocó severos daños en las instalaciones del Puente Internacional 3, Las Américas, mismo que fue cerrado por tiempo indefinido en ambos lados de la frontera.
En el recuento de los daños se reportó que el viento volcó vehículos pesados como tracto camiones, antenas de comunicación y postería de energía eléctrica también fueron afectados, aunque se informa que por indicaciones de los gobiernos de ambos países, ya se realizan labores de rehabilitación.
En notas nacionales, surge la reflexión sobre un tema que pareciera moda policiaca o delincuencial, cuando hablamos del término ‘huachicolero’ y aunque hemos recibido las imágenes de esa vieja práctica -robo de combustibles-, parece tomar significado la palabra, aunque no aparece en el diccionario.
En uno de los sitios de internet donde se exhibe libremente alguna ‘ayuda’ para entender el idioma, aclaro que es sin fundamento teórico, pero solo ahí pude leer que en México “La palabra ‘huachicol’ la empezaron a utilizar los operadores de tracto camiones…”
Asegura esta fuente anónima que “…especialmente los oaxaqueños, choferes de 5ta. rueda: piperos, traileros, jauleros, la usaron para referirse al combustible que metían a los tanques para funcionar su camión. El comburente es el diésel adulterado o combinado con turbosina, la turbosina sola, con diáfano, turbo con diésel, diésel amargo, gasóleo, etc.”
El mismo sitio http://www.tubabel.com/definicion/13806-guachicol, también afirma que así le denominan a los productos de PEMEX Refinación que comercializan en el mercado negro.
Los huachicoleros saben bien que el robo de combustibles es delito, por ser riquezas nacionales, aunque las ‘justificaciones’ son que “todos debemos tener acceso, al fin provienen del subsuelo y este originariamente es de la nación y como mexicanos tenemos derecho a una migajita del pastelote.”
La realidad es que el robo de combustibles en el territorio mexicano es un problema añejo. Y pareciera ha proliferado sobre todo de las regiones rurales y todo indica con la complicidad de empleados -de todos los niveles- de la empresa paraestatal.
Dicen que ‘el hilo se rompe por lo más delgado’ y en este caso, son los campesinos venidos a ladrones, quienes son los perseguidos directos por las autoridades, aunque los jefes siguen ocultos en el anonimato.
Los jefes de esta mafia han sido descubiertos en el uso de escudos humanos donde se incluyen ancianos, mujeres y niños, para cubrir la huida de vehículos cargados de combustible robado, pero también para impedir el acceso de las fuerzas armadas.
Ya se identificó en el estado de Puebla el famoso triángulo de huachicoleros que señala varios municipios de aquella entidad, que por cierto recientemente gobernada por un precandidato del PAN a la presidencia del país, Rafael Moreno Valle (2011-2017).
Los huachicoleros seguramente entrarán al campo político como gran sombra para el exgobernador, oriundo de la Angelópolis, cuna de la famosa Batalla del 5 de mayo, donde se detuvo -momentáneamente- la invasión Francesa en 1862.
Hasta el cierre de esta columna, ni los azules, tricolores, amarillos, morenas, verdes o acuas han hecho la relación de Rafael Moreno Valle con los huachicoleros de Puebla, pero seguro será un tema muy difícil de explicar para el aspirante a huésped de Los Pinos.