Nuevo Laredo, Tamaulipas.-Pese a la incertidumbre de una deportación masiva de mexicanos desde Estados Unidos, por las nuevas leyes migratorias en ese país, en la Casa del Migrante AMAR la capacidad de albergue se encuentra a la mitad, es decir, que de 100 espacios disponibles, solo se ocupan hasta el momento 55, mencionó el responsable del lugar, Aarón Méndez.
Dijo que por lo general llegan al lugar repatriados que buscan la forma de retornar a sus lugares de origen, y lo hacen durante uno o dos días, para emprender el retorno, pero señaló que ya pocos son los que buscan de nueva cuenta cruzar el río Bravo.
“Se trata por lo general de personas que tienen familia en Estados Unidos, por lo que su deseo es volver a cruzar para estar con ellos”, explicó Méndez.
Empero, dijo que en comparación con el año pasado, las deportaciones en este año son más agresivas, “y
quizás no sea la cantidad de deportados ahora, sino la manera en que se están deportando”, explicó.
Explicó que de acuerdo a la versión de algunos deportados que llegan al albergue, es que los agentes de migración llegan a las casas, se meten y sacan a las personas sin documentos, sin importarles que los hijos se queden solos, “y esto es muy drástico que los hijos se queden así, solos viendo que se llevan a sus padres”, narró.
Mencionó que la mayoría de los deportados son mexicanos que no tienen delitos, pero que al momento de las redadas les piden los documentos, y al no tenerlos los arrestan y deportan, y reiteró que las deportaciones son más violentas que antes, y comparó con los anteriores presidentes de estados Unidos, que por igual deportaban, pero con un trato más humanitario y menos agresivo.
Pero dijo que entre los deportados también se cuentan mexicanos legales, pero que por razones de sus antecedentes al haber cometido aunque fuera un delito menor, los arrestan y deportan como criminales y sin llevarlos a la Corte.
Añadió que ahora no investigan y que les dicen a los deportados que en México apelen, “pero ya en México
esto va a ser casi imposible”, explicó.
Recordó que algunos deportados le mencionaron que sin más investigación llegaron a sus casas, los arrestaron y deportaron, dejando sus empresas, sus negocios, sus cuentas bancarias, sus pertenencias y hasta sus familias, por lo que intentan regresar para recuperar lo que dejaron en Estados Unidos.
“Por todo esto considero que han sido muy injustos con nuestros mexicanos, porque el trato no ha sido humanitario, y creo que nos ayuda a aprender una gran lección, y a la vez para saber tratar bien a los centroamericanos que llegan a nuestro país”, expresó.