-Clausuran cantinas, casas de juego y “yonques”
-Afectados critican drasticidad y aparatosidad de operativos
-Receso vacacional impide aclaración a los propietarios
CON el argumento de acotar el poderío económico de las bandas delincuenciales, el gobierno del estado de Tamaulipas, por medio de la Secretaría de Finanzas como brazo operativo, ha llevado acciones en todos los municipios de la esquina noreste del país.
Primero, con apoyo de la corporación policial Fuerza Tamaulipas, se orientaron operativo de revisión en los establecimientos que se dedican a la venta y enajenación de bebidas embriagantes. Depósitos, minisupers, cantinas, fondas, restaurantes-bar y discotecas fueron el blanco de ARTURO SOTO, subsecretario de Ingresos. Además, de la revisión de las licencias para venta de alcohol, los inspectores enfocaron su labor en el cumplimiento del giro estipulado, mientras personal de Riesgos Sanitarios y Protección Civil aplicaban sus respectivos reglamentos.
La aparatosidad y drasticidad de la acción estatal provocó la reacción de ese sector productivo afiliado a la Federación de Cámaras de Comercio en Tamaulipas.
Desde la perspectiva del gobierno estatal panista esos establecimientos comerciales son operados o controlados por el crimen organizado. Obviamente, se trata de un criterio no cien por ciento certero.
Posteriormente, los operativos de la Secretaría de Finanzas se centraron en la clausura de las casas de juego al considerar que son fuentes de financiamiento de grupos delictivos. Cierto o falso, en Tamaulipas dejaron de funcionar ese tipo de negocios que atraen a numerosos ciudadanos que gustan de los juegos de azahar.
Asimismo, los “vientos del cambio” arremetieron en contra de los llamados “taxis piratas” que operaban en la petrolera ciudad Reynosa. Decenas de vehículos que prestaban ese servicio de manera irregular fueron retirados de las calles de ese municipio fronterizo.
El gobierno del estado de Tamaulipas considera que choferes y autos de transporte colectivo están al servicio de individuos fuera de la ley, que los utilizan como importante fuente de financiamiento y, al mismo tiempo, para realizar acciones de “halconeo”. Extrañamente, salvo ciudad Reynosa, ese tipo de operativos no se han extendido a otros municipios tamaulipecos.
Pero eso no es todo.
El pasado fin de semana, personal de la secretaría de Finanzas con el apoyo de Fuerza Tamaulipas clausuró ocho establecimientos que se dedican a la comercialización de piezas usadas para automóviles. Lógicamente, no se hicieron esperar las reacciones de inconformidad por parte de las personas que se dedican a esa actividad.
Al igual que negocios con venta de alcohol, casas de juego y “taxis piratas”, el nuevo gobierno tamaulipeco considera que los “yonques” también fortalecen la economía de grupos delincuenciales.
No obstante, es justo precisar que muchos empresarios de las actividades antes mencionadas, ni pertenecen al crimen organizado ni son controlados y obligados para que operen de manera ilícita.
Por cierto, existe una constante en todo ese tipo de operativos.
Los directamente afectados por la acción estatal no comulgan con el criterio oficial ni tampoco en la forma drástica y aparatosa con que se llevan a cabo las visitas. Muchos de ellos son partidarios de que la autoridad les brinde un tiempo razonable para regularizar su situación.
Los operativos en contra de los “yonqueros” no habla bien del criterio de la autoridad estatal. Los propietarios de establecimientos clausurados no tienen a dónde acudir para aclarar su situación toda vez que las distintas dependencias estatales gozan de un período vacacional. La actividad oficial se reanuda el próximo lunes 31 de julio.
Y hasta la próxima.
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