Nuevo Laredo, Tamaulipas.- Cinthya es el nombre ficticio de una niña de tan solo 11 años de edad, quien acudió por primera vez a solicitar atención médica a la Secretaría de Salud, debido a un avanzado embarazado cercano a los 6 meses, quien debido a la inminente separación de sus padres, decidió salirse de su hogar y ‘juntarse’ con un joven de 18 años; en esta relación se embarazó a los 10 años.
Este caso lo comentó Liliana Alvarado García, responsable del programa Servicios Amigables de los Adolescentes, en la Jurisdicción Sanitaria, quien dijo que es muy extraño que casos como el de Cinthya se presenten a menudo, ya que sus órganos sexuales aún no están desarrollados, “pero ya vivía con su pareja y se embarazó de manera voluntaria, y la jovencita decía que ya no vivía con sus padres”, mencionó la psicóloga.
En el hospital civil es donde la atendieron para que su parto no fuera tan complicado, y como este, dijo la especialista que se han presentado muchos casos similares de jovencitas de 13 y 15 años de edad, “y todas nos dicen que estuvieron de acuerdo en embarazarse y que nadie las forzó, pro es raro el caso de que venga una jovencita embarazada por alguna violación”, explicó.
Pero no todas viven con sus parejas, ya que de acuerdo a los estudios de trabajo social realizados en cada uno de los casos, la mayoría son jovencitas solteras que después de haber tenido a sus hijo, viven con sus padres.
Su futuro no solo es incierto, sino que su inmadurez las lleva a vivir otras experiencias similares, “y su vida cambia drásticamente en su vida emocional y física, porque dejan la escuela, y el daño es mucho porque de ser una niña o una adolescentes, pasará a ser una madre de familia con más responsabilidades, ya que tiene que trabajar, y por lo que general dicen que sus padres les ayudan”, explicó.
En la mayoría de los casos estas jovencitas acuden solas a solicitar una consulta médica debido a su embarazo, ya sea porque sus parejas las abandonaron o porque no quieren hacerse cargo de los hijos, y son hijas de padres divorciados en su gran mayoría y proceden de familias desintegradas.
Por ello es que promueven en la dependencia los programas orientados a apoyar a los adolescentes, sobre toda a las mujeres, para que se acerquen y se informen sobre el uso adecuado de los métodos anticonceptivos, ya que en ocasiones, dijo la experta, los padres no están de acuerdo porque piensan que en la dependencia, con estos programas se incita a los jóvenes a que tengan relaciones sexuales a temprana edad, cuando es lo contrario, ya que se trata de prevenirlos ante un embarazo no deseado y contra las enfermedades sexuales.
“Qué mejor que estén orientados y que si lo hacen, que estén bien preparados”, sostuvo.
Los casos
De enero a junio de este año acudieron a consulta por primera vez en la Secretaría de Salud, 461 jovencitas embarazadas menores de 19 años, por lo que Irene García Payares, responsable del programa de Salud Integral del Adolecente, corroboró la versión de su colega Liliana Alvarado, al mencionar que acuden a consulta jovencitas menores de edad embarazadas.
Como ejemplo, dijo que en un mes son atendidas hasta cinco o seis jovencitas embarazadas menores de 14 años de edad, “y es una cantidad grande porque en un hogar es un serio problema debido a que la niña salió embarazada, y se debe a falta de comunicación en la familia, a que es muy desorganizada, falta de tiempo para atender a los hijos, relajamiento de los valores, malas influencias y otros factores que influyen”; explicó.
Lamentó que a pesar de que existen diversos programas de apoyo y orientación al adolecente, no han funcionado como debieran, por lo que son reforzados en las escuelas en donde dijo, “parece que nos escuchan y que nos ponen atención, pero a la hora que están con los novios, se les olvida todo lo que se les dice en las pláticas que impartimos en el salón de clases”, mencionó.
Cuando acuden por vez primera a una atención médica, dijo la psicóloga que mienten al decir que no tuvieron relaciones sexuales, o que el novio les dijo que no saldrían embarazadas, pero la realidad es distinta porque nada funcionó en ellas y resultaron embarazadas porque no fue planeado y en ocasiones, tampoco deseado.
Aunque algunas de ellas cuentan con secundaria, muchas truncan sus estudios debido a este problema, lo que genera un problema serio dentro del hogar, pero ante esta situación, recomendó a los padres que les tengan más atención a sus hijas, para que no caigan en un embarazado no deseado.
Pero aclaró que la protección y la información no es solo para las mujeres, está dirigida también a los adolescentes, y dijo que muchas de estas jóvenes vienen de familias bien integradas y de posición económica desahogada, por lo que esto ocurre en cualquier situación social, “ya que en la calle son presa de malas influencias y malas informaciones, por lo que deben estar bien informadas para que tomen buenas decisiones en sus vidas, para que aprendan a decir no y a decir sí”, comentó, pero con protección.
Malas influencias
Debido a su corta edad, muchas de esta niñas son víctimas de la delincuencia, al ser seducidas por jóvenes de su edad que les ofrecen dinero y una diferente a la que viven en sus hogares, “y esto puede ocurrir porque algunas son captadas a través de las redes sociales, y se van de sus hogares sin que se sepa de ellas en algunas ocasiones”, explicó García Payares.
Dijo que esta es una posibilidad muy cercana a ellas, ya que por su corta edad y su enorme vulnerabilidad, pueden ser objeto hasta de trata de blancas y de prostitución, “y sí puede ocurrir”, señaló.
Pero dijo que las estadísticas con que cuenta la Secretaría de Salud, no representan la totalidad de casos de jovencitas embarazadas, ya que en familias pudientes, los padres las llevan con médicos u hospitales privados, e incluso a otras ciudades para que no se den a conocer.
De acuerdo a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, muchas niñas en México se han visto involucradas en casos de violencia, mientras que los resultados de una consulta infantil revelaron que niños y niñas de entre 10 y 15 años de edad, mencionaron que ha recibido invitaciones para delinquir.
Asimismo, en la misma encuesta se revela que entre 48 mil estudiantes de primaria y 52 mil de secundaria, elaborada en algunas entidades del país, al menos el 19 por ciento de los de primaria y 11 por ciento de secundaria, mencionaron haber sufrido violencia física hacia sus padres.
“Lo que se debe hacer es vivir una adolescencia más plena, más consciente, más asertiva, y que se valoren a sí mismos, lo que ayudará a que tomen una decisión correcta para sus vidas, y que puedan pensar en un futuro con responsabilidad.