Reynosa, Tamaulipas.-El aspirante a la dirigencia local PRI, Gustavo Rico de Saro, sostiene que pese a los resultados de la pasada elección, aún mantienen la esperanza, pues si hay algo que caracteriza a los priistas es que “entendemos que en unidad no hay un partido político más fuerte que el pri en Reynosa”.
Reconoce que se acabaron las elecciones fáciles, pero tampoco será imposible ganar, ahora vendrán los tiempos de trabajar, pues en su opinión, el partido que más trabaje y sepa escuchar las causas ciudadanas, escuchando la militancia, a las líderes de las colonias, “ahí va estar el éxito, en formar una fórmula ganadora, con ideales, propuestas que realmente se puedan cumplir sobre todo”.
Se dice preparado para llevar el liderazgo de este partido, dispuesto a sumar, escuchar a todos para que en conjunto puedan desarrollar la fórmula perfecta y encontrar a los candidatos perfectos, a los candidatos que les garanticen el triunfo,“ Lo más importante, que nos garanticen que van hacer buen gobierno”.
Subrayó que todavía no hay fecha para que se lleve a cabo la renovación del Comité Directivo municipal del PRI, aunque si recalcó que ya urge que se den estos cambios para empezar a trabajar en la nueva estrategia.
“yo he estado buscando que sea lo más rápido posible, para mí me hubiera gustado que ya hubiera sido hace un mes o dos, hay una realidad que el comité ejecutivo nacional de mi partido nos tiene olvidados, no nos ha mandado un delegado que venga ayudarnos a ponernos de acuerdo en el estado, y eso ha afectado a todos los priistas en el estado”.
Esperan que después de que se lleve la renovación del presidente estatal, se realice lo mismo aquí en Reynosa, pues al menos ya hay una convocatoria para el cambio del presidente estatal del PRI.
Gustavo Rico, manifestó que ha sentido el apoyo de los consejeros priistas, y su militancia en cada una de las reuniones que ha sostenido, aunque tampoco se siente confiado en que será el quien sustituya a Omar Elizondo.
Reconoció que gran parte de la derrota del PRI se debe a malos gobiernos, porque si hubieran tenido buenos gobiernos, la ciudadanía hubiera querido una continuidad.


