Níºmero uno: la salud

Un buen amigo envió por las redes sociales una apologí­a de las uvas de año nuevo, diciendo para qué era cada una de ellas: las doce, con un propósito especí­fico, y lo cómico es que las íºltimas cinco o seis ya no llevan un propósito especí­fico, porque, dice, estamos más preocupados en no ahogarnos que en pedir o pensar en algo.

El caso es que las tradiciones hablan de doce uvas, doce deseos, doce propósitos y así­ nos vamos una a una, pero con la idea de dar prioridad a lo que debe tenerla. En el caso de nosotros, pensamos que la principal debe ser la referente a la salud, porque entendemos que cuando hay salud se puede hacer todo, y cuando ésta falta, difí­cilmente podemos llegar a las metas propuestas.

Y en ese sentido, cobra vigencia la serie de programas de prevención que se llevan a cabo en las instituciones médicas oficiales del paí­s, especí­ficamente, en el Tamaulipas que nos toca vivir y disfrutar a todos. Hay muchos programas que tienen como objetivo el que todos tengamos un estado fí­sico superior al ya adquirido, y que podamos mejorar en todos sentidos.

Y uno de los œconflictos de fin de año, lo sabemos, tiene que ver con el sobrepeso y la obesidad: hay memes y muchas bromas que hablan de ello y nos hacen ver que es el tiempo œde engorda y que todos le entramos con fervor a los tamales y otros alimentos tan deliciosos como ricos en carbohidratos, es decir, buenos para ponernos gordos.

Y aquí­ tenemos que iniciar, no porque comience el año, sino porque comienza el resto de nuestras vidas, y la idea es vivirla con calidad: los programas tendientes a combatir la obesidad y el sobrepeso son muy conocidos porque se ha hecho una importante difusión, y de ello nos da constancia el subsecretario de prevención y promoción de la salud Alejandro Garcí­a Barrientos, quien recuerda que hay en clí­nicas y hospitales acciones tendientes a ayudarnos.

No podemos olvidar que si no hay trabajo y voluntad de cada uno de nosotros, los programas no servirán para nada: no son magia y requieren acciones por parte de quienes hemos sido afectados o beneficiados por alguna circunstancia, y tenemos necesidad de apegarnos más a ellos.

La idea, dice Garcí­a Barrientos, no es tener la tutela permanente de todos nosotros, sino ayudarnos a cambiar los hábitos básicos nutricionales y de actividad fí­sica que nos permitan quemar las calorí­as necesarias, aprovechar al máximo lo que comemos y desterrar los excesos.

Todos sabemos, por ejemplo, que los ricos tacos llenos de grasa son una bomba nutricional, o que cinco o seis gorditas nos llevarán a un exceso en el consumo de carbohidratos.

Quien diga que no sabí­a, miente.

El subsecretario Garcí­a Barrientos recuerda que hay una infraestructura para apoyarnos, y que tenemos que acercarnos para beneficiarnos de toda ella, que, finalmente nos cuesta a nosotros, porque se paga con los impuestos de todos.

Y en la infraestructura hay nutriólogos que nos ayudan a aprender qué y cómo consumir, a qué hora comer qué y todo lo referente a alimentación y nutrición, que debiera ser el mismo concepto pero que hemos separado a grado tal que cuando nos alimentamos no pensamos en nutrirnos sino en llenar el estómago.

Urge que aprendamos, y qué mejor pretexto que el inicio del año, para que nos acerquemos a aprovechar esta infraestructura, para que aprendamos y podamos, no por egocentrismo, sino por aspecto de salud, a comer mejor, a aprovechar al máximo lo que consumimos.

Bien dice Alejandro Garcí­a Barrientos: si no hacemos equipo los resultados no serán lo que se espera, y nos invita a participar en forma activa en esta lucha contra el sobrepeso y la obesidad, en aras de mejorar nuestro estado de salud.

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