¿Es para todos la ley?

Somos especiales, sin duda alguna: siempre encontramos al œculpable de las cosas cuando éstas no marchan bien el ejemplo más claro es el hecho de tener en œPeña al culpable de la debacle del paí­s, o en œCabeza de Vaca el hecho de que no haya tal o cual situación en la entidad; œAlmaráz no escapa al juicio popular, y lo hacemos culpable de los montones de basura, y de cualquier bache que encontramos en la ciudad, como si él operara la máquina o la pala para poner eo pavimento.

Hemos sido testigos de las indicaciones de Peña, de Cabeza o de Almaraz “por citar algunos en el contexto nacional y local- que procuran definir las acciones a seguir, y por alguna razón no se hacen adecuadamente, y es cuando descalificamos a estas personas.

Curioemos en nuestras calles infinidad de carros con placas de centrales ilegalmente funcionando “UCD, ONAPAFFA- y que con la mayor tranquilidad lo hacen, pretendiendo hacerlo con la idea de que or el hecho de traer una placa que les vendió un vividor ya tienen los mismos derecho de quienes marchamos con estricto apego a la ley, que no quiere decir que estemos de acuerdo, pero sí­ acatamos las indicaciones de rigor.

Curioso resulta ver automóviles de lujo con placas de œchocolate, o ilegales y pensamos si no tendrán ara legalizar algo que compraron a un elevado precio. Otro caso que lama poderosamente la atención es el ver automóviles armados en el paí­s, y que tienen placas de esos grupos de vivales.

Aquí­ pensamos en que son automóviles de dudosa procedencia (robados, sin pago de derechos por lustros, etcétera) y que pretende el usuario hacerlo circular con una supuesta legalidad que a todas luces quiere esconder un hecho aberrante en cuanto a ley se refiere.

Ya no sabemos qué es más grave, sinceramente, pero somos de la idea de que las leyes están ahí­, para cumplirse y punto. El que no quiera hacerlo, que se cambie de paí­s o se vaya a vivir como anacoreta y asunto arreglado.

Pero echamos la culpa a Cabeza de Vaca porque hay ilegales, cuando no vemos que haya promovido el ingreso de este cáncer social que son los carros americanos, y tampoco vemos que haya encabezado algíºn movimiento.

Ahora que trata de poner orden, nos le hemos echado encima como perros de jaurí­a, cuando ha tomado de frente el problema añejo y trata de buscar una solución que no afecte a la gran mayorí­a de personas que, ilegalmente, circulan en las calles de Tamaulipas.

Particularmente, somos de la idea de que se deben recoger todos esos miles de vehí­culos que circulan ilegalmente, y si algíºn usuario no puede pagar los derechos para que lo haga conforme a las muy viejas leyes mexicanas existentes, pues que se vaya caminando a su trabajo o escuela.

Una convivencia armónica social implica respetar y cumplir las reglas, y quien quiere condonaciones y privilegios por œser pobre y traer un carro chocolate está mal asesorado.

En el cumplimiento a la ley no debe haber distingos: o cumples o no: así­ de claro, y quien no cumple se hace acreedor a una sanción. ¿Es muy difí­cil entenderlo?

Si usted tiene su carrito que con mucho sacrificio trajo de la Unión Americana y piensa que el malo del gobernador o del presidente se lo quieren quitar, dese una vuelta y verá que hay calles, alumbrado, servicios urbanos y píºblicos, y todo eso cuesta, y es una exigencia de todos pedir que lo haya y de calidad, pero para eso, se requiere dinero, y ese sale de nuestros pagos tributarios legales y en tiempo y forma.

Si está dispuesto a cumplir las leyes, bienvenido, si no, busque a su diputado y propóngale las nuevas leyes que quiere se impongan, pero que sean para todos.

Porque nadie somos objeto de consideraciones especiales: somos tan mexicanos como cualquiera.

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