Sospechosismo

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Con el tí­tulo de Implicaciones Educativas, ayer publiqué sobre el Primer Taller Regional de la Zona Centro, con sede en la ciudad de Puebla, del Reglamento para el Ingreso, Promoción y Otorgamiento de Estí­mulos (RIPE), a las escuelas normales del paí­s.
Advertí­ que despierta ˜sospechosismo™ el actuar de las altas autoridades de la Secretarí­a de Educación Píºblica (SEP), ahora bajo la batuta del exgobernador hidrocálido Otto Granados, quien ocupara la subsecretarí­a de Planeación, Evaluación y Coordinación de la misma dependencia y sustituyó a Nuño.
La actual reglamentación en las escuelas normales -vigente desde la homologación salarial con el Instituto Politécnico Nacional, en 1984- valida concursos de oposición abiertos y cerrados entre los interesados para tres importantes rubros -ingreso, promoción y estí­mulos-, por lo que se han conformado una Comisión Dictaminadora Interna y en caso de controversia, una Comisión Externa al centro escolar.
El reglamento hasta ahora vigente, señala que en cada escuela normal se conformará la comisión interna, con dos maestros elegidos en una asamblea sindical y otros dos nombrados por la dirección del centro de trabajo. En el caso de la comisión externa, es la SEP local quién nombra a dos representantes y la Sección Sindical nombrarí­a a otros dos docentes.
Huelga decir que ambas comisiones se circunscriben al tabulador que con antelación ha proporcionado la misma SEP, por lo que los criterios a los que se lleguen serán acuerdo entre las partes.
La trampa en la que están cayendo los maestros de normales en el paí­s, es que la SEP les está vendiendo la idea de que el nuevo reglamento tiene la participación de todos los maestros, porque se supone ha sido construido con los actores directos del contexto normalista. Por lo que las propuestas ˜no serán de las autoridades educativas sino de los œrepresentantes a estos talleres™.
La trampa es evidente cuando los coordinadores de los talleres regionales, como el de Puebla, inducen para que los asistentes lleguen a las conclusiones que proyecta la secretarí­a a cargo de Otto Granados.
Esta tarea se inició desde que el aspirante a la precandidatura presidencial por el PRI, Aurelio Nuño Mayer, todaví­a como titular de SEP, inició el reacomodo para la conformación de una Comisión Nacional Dictaminadora.
La comisión nacional estarí­a compuesta por dos académicos miembros del Sistema Nacional de Investigadores (SIN), la Academia Mexicana de Ciencia u otros organismos de prestigio equivalente y nombrados directamente por la Dirección General de Educación Superior para Profesionales de la Educación (DGESPE); Además de dos académicos adscritos a la Escuela Normal donde se genere la vacante, designados por el sindicato titular; un miembro de las Instituciones Particulares de Educación Superior (IPES) a invitación de la SEP.
Esta postura quizá es la que pudiera generar mayor problema, porque muchos profesores del catálogo del Sistema Nacional de Investigadores desconocen el Sistema de Normales, porque hay universidades píºblicas cuyos profesores están muy por debajo de los tabuladores salariales del sistema de homologados.
Otro detalle es que directamente el sindicato sea quien propone a los maestros ante esta comisión y no la escuela en sí­. Otro desatino me parece es cuando se le asigna el rol de evaluador a los comerciantes en la formación de maestros -normales particulares-cuando ellos están muy alejados del sistema de prestaciones, ascensos, etc. Serí­a el mismo caso de algunas universidades píºblicas.
El gobierno mexicano ha cometido desaciertos y en la educación normal hay evidencia de ello, cuando en una promoción, ascenso o estí­mulos, antepuso, entre otras cosas, el grado académico, ocasionando que los comerciantes de la educación ofertaran diplomados, especializaciones, maestrí­as, doctorados y postdoctorados que, en el mejor de los casos cumplieron con lo mí­nimo, pero en una gran mayorí­a resultaron extremadamente fraudulentos pero que permitieron importantes ascensos salariales a sus egresados.
Cuando hablo de postgrados ˜patitos™ me refiero a la lamentable realidad de que la planeación, desarrollo y evaluación de la práctica docente quedó en el mismo nivel y la misma suerte corrió la investigación educativa.
Justo es decir que el porcentaje de maestros que realmente se superaron en la academia se reduce a un dí­gito de la gama de los egresados de postgrados en el paí­s. Porque estamos enterados de la representación mexicana en varios foros internacionales, pero quedan ahí­, solo como ponentes participantes, sin repercusiones institucionales.