Campañas de infarto con 5 exalcaldes

Con el registro de Daniel Peña Treviño como precandidato a la alcaldí­a por el PRI, en dicho partido se aclara más el escenario que conduce a las elecciones del uno de julio, aunque para ello la dirigencia deberá convencer a la militancia de que este proyecto es el indicado para lograr la tan ansiada unidad que se perdió luego de la derrota del 2013 y las tres que le siguieron.
Sin tanto bombo como solí­a ocurrir cuando el PRI tení­a el poder estatal y el municipal, sin casa llena y con solo la representación más sólida de ese partido, Daniel se postuló ya como el virtual candidato a la alcaldí­a.
Daniel ganó ese derecho pese a tener casi todo en su contra, y por ese casi le arrebató la posibilidad al regidor y ex dirigente local del PRI, Jesíºs Valdez Zermeño, de ser designado el candidato para ese importante cargo que ostenta desde hace cuatro años el PAN.
Empero, dicen los que saben, que esta maniobra es deliberada y con la intención de tener un candidato fuerte y con experiencia, para contender en igualdad de circunstancias en la arena polí­tica del uno de julio, con los contendientes del PAN y de Morena, es decir, con Enrique Rivas Cuellar y con Ramón Garza Barrios.
Lo curioso de esto es que nunca antes tres ex alcaldes se habrí­an de enfrentar en la lucha para conquistar la tan preciada silla de la alcaldí­a. Un hecho inédito sin duda, debido a los ingredientes de cada uno de ellos.
Pero otros dos exalcaldes participarí­an en dicha contienda, de darse las condiciones. Uno de ellos es el controvertido Carlos Canturosas, quien gobernó la ciudad el trienio anterior, y quien participarí­a con Morena posiblemente para la diputación federal, aunque aun está en duda si se registra, y serí­a en mancuerna con Garza Barrios
A ellos se sumarí­a la ex alcaldesa Antonia Mónica Garcí­a Velázquez, quien estarí­a en la planilla del PRI para una regidurí­a, con quienes serí­an una quinteta de experimentados ex alcaldes que ahora militan en tres partidos distintos, aunque cuatro de ellos de extracción priista.
Con el registro de Daniel Peña, y la posibilidad de que Canturosas se registre para el mencionado cargo, de seguro la moneda estará en el aire, porque las fuerzas y las posibilidades de triunfo para cada uno, serán casi las mismas, y no tanto por las fortalezas o debilidades de sus partidos, sino por los capitales polí­ticos y sociales que cada uno de ellos contiene, y que serán básicos al momento de iniciar las campañas y sobre todo, de la votación el uno de julio.
A como se presentan las cosas, la lucha será entre candidatos y en menor medida entre partidos, ya que los tres cuentan en este momento con suficiente capital polí­tico, económico y social, ingredientes suficientes como para equilibrar la balanza electoral al momento de emitir el sufragio, ya que será hasta el momento de tener el cómputo final, en que creo que será dado a conocer un ganador, antes no.
Ahora que Daniel Peña se filtró como el precandidato del PRI, este partido tendrá que trabajar duro para curar las heridas que esta decisión deja al interior de ese partido, sobre todo con la CTM de Félix Alemán, organización a la que pertenece Daniel y la que curiosamente no lo acepta.
También tendrá que sumar a su proyecto a la debilitada CNOP de Benjamí­n Garcí­a Marí­n, con quien tuvo diferencias, asperezas que deberá limar con tacto e inteligencia.
A la CNC de Alejandro López, aunque pequeña cuenta, y también tendrá que integrarla a su proyecto, al igual que al resto de organismos, grupos, organizaciones y liderazgos que desde el 2013, cuando el PRI perdió las elecciones, optaron por abandonar al partido, unos para integrarse al PAN ganador, otros para votar en su contra de manera oculta y silenciosa, otros más para votar de manera cruzada, y algunos al optar por la indiferencia.
Todo eso será trabajo no solo de Daniel Peña, sino también de Eliseo Castillo, actual dirigente municipal del PRI, quien tiene la difí­cil encomienda de un cirujano y de un psicólogo, al tener que curar las lesiones que está dejando un proceso interno muy rí­spido, y convencer a los afectados de que es el tiempo de dirimir diferencias, consensuar acuerdos, aceptar los retos, y trabajar en unidad para que sus posibilidades de triunfo sean reales y no ficticias, como en el 2013 y el 2016, de lo contrario, la derrota merodeará en el traspatio del PRI de nueva cuenta.
Con el joven Juan de Dios Juanes Carrizales el PRI no tiene problemas, más al contrario, hay apoyos y simpatí­as, porque con él se abrió el férreo zaguán que antes impedí­a la posibilidad de participación democrática de todos los integrantes de ese partido.
Si esto se ve en el PRI no como una apertura hacia afuera, sino como el primer paso hacia una democratización del partido, mucho ayudará a Daniel Peña, porque los jóvenes representan un sector muy importante no solo en ese partido, sino en toda la ciudad, sector social que ha sido históricamente desaprovechado y ninguneado por todos los partidos polí­ticos.

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Mientras en el PRI el abanico ya está claro con sus precandidatos, en el PAN solo aflora la candidatura del alcalde Enrique Rivas, y la de Salvador Rosas como aspirante a la candidatura para diputación federal, en tanto la regidora Imelda Sanmiguel irí­a de suplente al Senado con Ismael Garcí­a Cabeza de Vaca, hermano del gobernador.
Elemento importante serán para los candidatos quienes coordinen las campañas y quienes sean los responsables de la difusión de las campañas, es decir, los responsables de comunicación social, los que tienen que ser personajes bien vistos entre los medios de comunicación, con buena reputación y, sobre todo, muy profesionales, algo de lo que actualmente carecen los partidos polí­ticos, y posiblemente entre los candidatos también.
La lucha será dura, rí­spida y nada fácil, ya que la experiencia de los ex alcaldes será la que determine el triunfo o la derrota en esos 45 dí­as de contienda, tiempo en el que sus simpatizantes de cabecera, es decir, los que les serán fieles hasta el momento del sufragio, cerrarán filas y también harán uso de estrategias, mañas y artimañas para convencer a los ciudadanos a votar por sus proyectos.
En este partido, el PAN, se filtró una lista apócrifa o no, que señala a los regidores y sí­ndicos actuales del PAN, que probablemente solicitarán la reelección, y se trata de la sí­ndico Dorina Lozano, la regidora Nora Hinojosa, la regidora patricia Ferrara, y los regidores Eduardo Lozano y Juan José Zárate Quesada.
Pero además figuran en esta planilla filtrada cierta o no, Jorge Ramí­rez Rubio, hermana de la actual regidora Adriana por el Partido Movimiento Ciudadano, Iliana Medina (PAN), quien fungí­a como secretaria de Desarrollo Social antes de ser renunciada, Samantha Bulás, hermana del actual regidor Carlos Bulás (PAN), es decir, que la mitad de la planilla por definir en el PAN, estará integrada por regidores actuales que buscarán repetir de nueva cuenta pero ahora por tres años más.

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En el partido MORENA las cosas aíºn no se definen debido a que son órdenes del jefe Andrés Manuel López Obrador, quien vino a Nuevo Laredo el domingo anterior solo como espectador de la reunión que tuvo en esta ciudad la estructura de su partido entre integrantes de los 9 distritos electorales de Tamaulipas.
Y es que las especulaciones, las adivinanzas y las apuestas, parece que son parte de una estrategia inteligente en este partido, para tenerlo siempre en las plumas de periodistas.
Sin embargo, es casi un hecho irreversible que el ex priistas Ramón Garza sea el candidato para la alcaldí­a, y solo faltarí­a definir quien tendrá la estafeta para la diputación federal, a pesar de que los señalamientos van en dirección al ex alcalde Carlos Canturosas.
Y como en polí­tica todo se vale, ahora resulta que el comité municipal, de MORENA se queja de presunta guerra sucia en su contra, y como evidencia ponen un anuncio espectacular ubicado en la avenida refirma, que fue dañado y presuntamente lapidado por ˜manos enemigas™.
Esto habrán de comprobarlo los morenistas ante las autoridades electorales, pero mientras ocurre, la estrategia de propaganda de este partido resultó, lo que indica que mientras en los otros partidos la estrategia es de dimes y diretes, en MORENA es de acciones aunque no sean plenamente comprobadas.