El corredor industrial de Altamira

Ha de disculpar el lector, pero no tenemos datos que avalen el comentario, aunque es manifiesto el hecho de que Altamira, como punto de desarrollo industrial es y ha sido un referente nacional, y cada vez se hace más importante, porque hay más movimiento.

Un mal elemento de tránsito nos llevó a Altamira, supuestamente guiándonos para salir a la carretera Tampico-Victoria; en el camino, vimos empresas que la íºltima vez que estuvimos en esos lugares no existí­an, y hoy son puntos de desarrollo económico e industrial, fuente de empleos y de otras cosas muy importantes que han permitido que Altamira destaque.

Lo que entristece sobremanera es la infraestructura que tiene, porque dicho sea con toda honestidad, se nota que los alcaldes de ese municipio han hecho una buena fortuna, pero poco por su pueblo.

Hace falta, y mucha, pensar en desarrollar a Altamira con el potencial que tiene, y destacar sus virtudes empresariales, industriales, de almacenamiento como uno de los puertos más influyentes del Golfo, y pensar en su gente.

No es posible que tenga esas calles llenas de terregales infames, y baches más grandes que los que ocasionan las dunas de la playa. Tampoco, que la infraestructura sea digna de un pueblo de pelí­cula de rancheros y vaqueros, como el viejo oeste: Altamira es un municipio tamaulipeco, y si bien es cierto que ha sido saqueado desde tiempos de Juan Genaro De la Portilla a la fecha, es justo que dejen un poco de dinero en su infraestructura y se aboquen a mejorar lo que da hoy, pena ajena.

Para comenzar, nada mal les caerí­a una serie de anuncios para que los visitantes no nos perdamos en sus calles, porque para salir de ahí­, hay que tener un navegador de mapas activo, ya que, de otra forma, somos ví­ctimas de la falta de nomenclatura, anuncios, el salvajismo de sus taxistas (comíºn en casi todo el mundo) y tanta tierra que tapa lo poco que pudiera servir como referencia.

No vimos agentes de tránsito ni patrullas, y la verdad es que se debe pensar en un municipio que alberga un importantí­simo puerto industrial.

Tiene playas que pueden explotarse adecuadamente, y, con una mayor seguridad, propiciar que lleguen inversionistas mayores a esos encantadores sitios que la naturaleza regala a los que viven junto al mar.

Hau que imaginar si contaran con seguridad, seguramente podrí­an inclusive pensar en paraí­sos como los de Oaxaca donde las playas nudistas son una muy grande fuente de ingresos, los hoteles y paseos naturales dejan dinero a sus habitantes, y la promoción turí­stica va de la mano del desarrollo industrial.

Bien vale la pena visitar Altamira, pero no perdiéndose en sus espolvoreadas calles que nada tienen que ofrecer ni a sus habitantes.

Ahora que hay batalla por las candidaturas, ojalá alguien de los valientes que amenazan con manejar el presupuesto municipal y de paso, ser alcaldes, piensen un poco en lo que se puede hacer para hacer crecer a este magní­fico lugar.

Altamira significa desarrollo, y así­ lo tienen que ver nuestras autoridades estatales, pero no llevando dependencias de otros lugares, sino fomentando que ese puerto justifique cada peso que se ha invertido en el, y que haya más movimiento y más operaciones marí­timas, porque de ahí­ surge una riqueza incalculable.

Y luego, puede incursionar en los cruceros a la zona conurbada, donde, llegando a Altamira, puedan ofrecérseles paseos por Tampico, Madero y ese municipio anfitrión, aunque para ello deberán los tres alcaldes ponerse de acuerdo en un plan en el que ganen todos.

Y nosotros, los tamaulipecos, también ganaremos y mucho. Hay que pedir ese esfuerzo, en bien de la zona conurbada, pues.