Diferencias radicales

Dicen que dos cabezas piensan mejor que una, o así­ nos enseñaron durante años, sin embargo, a veces estas dos cabezas se atrofian, se hacen bolas o no se entienden y lo íºnico que sucede es que hay una crisis de pensamientos e ideologí­as, tal y como sucede en algunos institutos polí­ticos, de esos que pomposamente se llaman œpartidos polí­ticos, y que son buen pretexto para hacer que unos cuantos vivan como ricos, y otros tengan puestos que debieron, éticamente, ser de elección popular, y que no son más que una concesión económica de sus amigos en el poder: los plurinominales, los vividores, o los de chiripa, como le quiera usted llamar.

Mucha pero mucha gente critica la conformación de listas de los partidos polí­ticos, donde encontramos a los familiares de funcionarios y ex funcionarios, y eso aplica a todos los partidos polí­ticos.

En el caso de los que sienten ya la presidencia en sus manos, llamó mucho la atención el que postulen por Tampico a una dama que no ha mostrado más carrera polí­tica que estar afiliada íºltimamente a un partido, pero que tiene experiencia diciendo si hará o no calor.

Lo que la gente critica es que su primera impresión visual la presenta en poca ropa, no adecuada para ir a una reunión de alguna cámara, es decir, impropia para ser legisladora, y se atribuyen mil y un pretextos para que haya œobtenido la postulación.

Como ella, está otra mujer que su mérito es ser nuera de un exfuncionario y estar emparentada con un ex gobernador, además de ser hija de un contratista muy conocido hace unos diez años, cuando era quien mandaba en cosa de contratos œconcursados. Todo ello, como dicen algunos, apesta, hiede, supura, porque no hay claridad en la conformación de esas listas que fueron creadas con el pretexto de dar voz a las minorí­as, pero que son una buena colocación laboral para los familiares, queridas y amigos cercanos. Al menos, así­ sucede en todos los partidos polí­ticos, que han ocupado este recurso como premio de consolación, y que por la falta de vergí¼enza de los susodichos, se ocupan por gente sin escríºpulos que sigue viviendo de los presupuestos oficiales: de nuestro dinero, pues.

Y en ese sentido, se calienta más el ambiente polí­tico en el paí­s, con la problemática de los candidatos independientes que, ahora resulta, salieron tan bribones como los de los partidos, porque TODOS han mostrado firmas ilegí­timas, ilegales.

La señora ex primera Dama del paí­s argumenta que es la íºnica legal, pero no dice que ha violado la ley en miles de ocasiones, y como ella, el Bronco y los demás, lo que hace que sea un proceso sucio y enlodado por donde se vea.

Eso, sinceramente, no lo merece México, ni tampoco a los plurinominales que han llamado como œLa Guereja, o los actores que ante la falta de empleo quieren vivir del erario píºblico, las figuras píºblicas metidas a vividores a partir de este año, y que no tienen empacho en embolsarse esos indignos salarios que el Congreso de la Unió y el Senado otorgan a esta caterva de vividores.

Es increí­ble que los que hablan de honestidad permitan eso en sus campañas, sus grupos y sus partidos, y hablamos de todos, hasta los œsin partido que hoy enarbolan banderas que antaño denostaron, pero que ahora se sienten seguros porque quieren seguir cobrando.

En tanto, miles de tamaulipecos -por lo que acontece aquí­- seguiremos buscando la forma de sobrevivir ante la situación actual, y trataremos de hacer lo posible porque nuestros hijos satisfagan sus necesidades sin más ayuda que un indecoroso salario.

Porque los sueldazos, esos y sus compensaciones, se los llevan los de siempre, aunque ahora un poco más: sus queridos y queridas, sus amantes, sus familiares y sus vividores adjuntos.