Discriminación

Agradezco al lector la licencia que me concedió para ausentarme estos dí­as y tomar un descanso. Esta vez dejo para otro dí­a el tema de las preferencias electorales que, por cierto, las campañas oficiales iniciaron desde el pasado viernes y como en el arrancadero de las carreras de caballos, el grito de ¡¡¡Arraaaaaancan!!! los jinetes espuelean su jamelgo para ganar el premio. Solo que desde ˜endenantes™ de lo oficial, ya hay quien apuntala.
Entrando en materia, la palabra como el tí­tulo de esta columna, la entendemos como derivada del latí­n, que significa toda aquella acción u omisión realizada por personas, grupos o instituciones, que generan desigualdades en favor o en contra de un grupo social.
El tema viene a este espacio porque desde la candidatura de Donald Trump a la presidencia del vecino paí­s y luego como inquilino de la Casa Blanca en Washington, trajo molestias a un níºmero indeterminado de mexicanos -por no decir que a todos los nacionales aztecas- ya que sus expresiones de discriminación a esta cultura fueron y han sido muy radicales¦ y no cesan. Lo íºltimo es la probable militarización de la frontera.
Dice el diccionario cibernético que la discriminación normalmente se utiliza para referirse a la violación de la igualdad de derechos por asuntos sociales, raciales, religiosos, de orientación sexual o por razón de género.
Estas vacaciones de la Semana Mayor que por cierto, todaví­a no concluye, varios mexicanos olvidando, o no queriendo tomar en cuenta las expresiones del gringo mayor, o quienes de plano fuimos ˜al otro lado™ por algíºn encargo no vacacional, nos dimos cuenta de algo inusual: el rechazo de las tarjetas bancarias en algunos comercios estadounidenses.
Sabemos que hay mexicanos que prefieren la compra de dólares en Casas de Cambio en territorio nacional o de la frontera; en bancos nacionales; cajeros automáticos que ofrecen dólares; o de plano los que se junten entre los que viajan al paí­s del norte.
Otros, para no estar buscando la cotización más baja del peso frente al dólar, preferimos cambiar unos pocos dólares y manejarnos con tarjetas de débito o crédito. El gran pero de este perí­odo vacacional es que hubo un rechazo de tarjetas mexicanas en varios comercios gringos.
El problema del rechazo de tarjetas no fue esporádico, no fue en comercios de un solo giro o firma, porque lo mismo fue en supermercados, que en tiendas departamentales y hasta en restaurantes y hoteles.
Los empleados México-americanos no atinaban a dar una respuesta adecuada a esta discriminación al turismo azteca, simplemente se concretaron a decir que desconocí­an las causas de tal rechazo y le echaban la culpa al ˜sistema™.
Los seguidores de la filosofí­a moral señalan œdesventajosa a la discriminación y no puede ser diferente, porque una persona no tiene que ser dañada fí­sicamente para ser discriminada por razones arbitrarias.
Y mire que muchos mexicanos en su calidad de turistas se vieron afectados, porque para esta administración presidencial de E. U., somos individuos que pertenecemos a las denominadas minorí­as. Segíºn las teorí­as sociales, en la discriminación hay casos donde los grupos no son pequeños, pero aun así­ son rechazados.
La polí­tica de Donald Trump ha sido, desde su campaña para llegar a la presidencia de Estados Unidos, de ˜golpeteo™ a los latinos, preferentemente a los mexicanos, y pese a que muchos connacionales llegaron al norte en calidad de indocumentados, ahora ellos son los que más se han ensañado contra los ˜paisanos™.
Muchos compatriotas que viajaron a destinos turí­sticos gringos, jamás habí­an recibido un trato tan discriminatorio como el de estas vacaciones.
Tenemos reporte que en un puerto de ingreso, los recién llegados a tierras gringas fueron separados en dos filas o lí­neas como ellos las llaman. Por un lado los estadounidenses y por otro los no estadounidenses.
Desde luego que quienes manejan estadí­sticas señalaron que de 5 mil pasajeros de un barco, 3 mil 400 eran gringos y el resto de otros paí­ses, mil 200 se contaban mexicanos y en su mayorí­a de Monterrey. ¿Adivina quienes salieron al final?
Varios pasajeros explicaron que dejaron el barco a las 9.25 hrs., y salieron de la oficina de Migración en Galveston después de las dos de la tarde. ¿Fue trato discriminatorio o no?