La renuncia, despido, separación del cargo, o como usted amigo lector le quiera llamar a la salida de Enrique Ochoa Reza como dirigente nacional del PRI, fue tardía y hasta infructuosa, por haber ocurrido en pleno proceso electoral y cuando el candidato presidencial de ese partido, José Antonio Meade, se encuentra prácticamente en la lona de las preferencias electorales, a menos de dos meses de las elecciones.
Pero si bien su salida era necesaria y hasta obligada, haberlo hecho en este momento del proceso le resulta al PRI más negativo que positivo, porque demuestra una vez más la ausencia de un verdadero líder en dicho instituto político, y peor aíºn, la falta de liderazgo.
Su salida debió ser antes de iniciar las campañas, justo cuando en el PRI se dieron cuenta por las severas críticas de la opinión píºblica, que la impopularidad del candidato era tan manifiesta que podría ser peor candidato que Ricardo Anaya del PAN, lo que impediría empatarlo en las aíºn incipientes encuestas, y más aíºn, poder alcanzare al hasta ahora inalcanzable de Andrés Manuel López Obrador.
El cambio de dirigente nacional en el PRI no modificará en nada el escaso posicionamiento de su candidato, por lo que no solo las encuestas lo dan por perdido en las elecciones de julio, también lo hacen los analistas más serios y las encuestadoras más profesionales, por lo que hablar de una alianza subrepticia entre el PRI y el PAN para desbancar a AMLO y hacerlo perder en las elecciones, no es tan descabellado como parece, ya que es la íºnica forma y posibilidad de desbancar al tabasqueño.
Veamos. Aunque se mencione que la salida de Ochoa obedece a que es candidato plurinominal para una diputación federal, la realidad indica que su salida se deba más a las presiones internas en el PRI, y externas contra ese partido, a que las encuestas lo ubican muy por debajo del segundo lugar y con escasas posibilidades de lograr un empate con Anaya, por el enorme desprestigio que el PRI ha creado a través de los años, y por la enorme corrupción e impunidad que hasta el momento impera en Los Pinos, debido a que el presidente Peña Nieto no pone orden ni da señales a la sociedad, de acabar con todo lo que la sociedad le reclama.
En resumen, la salida de Ochoa se debe a una pésima y fallida campaña de Meade, lo que fue confirmado durante el primer debate, y lo que es confirmado a cada momento por las encuestas, una de ellas, Berumen y Asociados, que dio a conocer esta semana que el candidato del PRI cuenta con solo el 21.9 por ciento de las preferencias, contra el 31.1 por ciento de Anaya, y un 42 por ciento de AMLO.
Asimismo, el periódico Reforma ubica a Meade con un 17 por ciento, a Anaya con el 30 por ciento, mientras que a AMLO lo ubica con un muy arriba 48 por ciento, y si a ello le sumamos el análisis de uno de los encuestadores más serios del país, Roy Campos, quien dijo que pese a todo lo negativo que se diga y difunda de López Obrador, ya es inalcanzable, mientras que Meade, segíºn Campos, no tienen ninguna posibilidad de triunfar en las elecciones del uno de julio. Así las cosas hasta el momento.
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En una junta de Cabildo celebrada este miércoles, se dio a conocer la petición de licencia de cuatro regidores del PAN, que aunque oficialmente se dijo que es para atender asuntos personales, la realidad es que se sumarán a las campañas que el 14 de este mes iniciarán los candidatos a la alcaldía por los diferentes partidos políticos en la ciudad.
Tres de ellos apoyarán la candidatura del alcalde Enrique Rivas, quien pretende reelegirse, y se trata de Nora Hinojosa, sexta regidora, cuya labor ha dejado mucho que desear por su gris desempeño y la falta de tacto para tratar a las personas, lo que fue evidente durante la inundación de septiembre del año pasado, en su sector en el que nadie la conoce porque nunca se para por las colonias que le corresponde.
También pidió licencia Gerardo Peña Maldonado, un transportista que pasaba más horas atendiendo su negocio que sus asuntos de regidor; fue tan gris que pocos notaron su presencia en el cabildo, solo cuando abría la boca para decir ˜yo secundo™.
El regidor ex priista Juan José Zárate Quesada, quien resultó ser más panista que muchos, también solicitó licencia, además de Guadalupe Carmona, una mujer advenediza que hasta el momento no ha aportada absolutamente nada al cabildo, y en cambio se ha enriquecido a costa del cargo que ostenta y con una falsa imagen de bienhechora y altruista que no le queda, tanto que cuenta con una flotilla de taxis nuevos que espera poner a circular, además de una empresa surtidora de pan, y de recibir apoyos en dólares de grupos cristianos de Estados Unidos para una casa hogar que mantiene en el total abandono.
Antes ya habían solicitado licencia