Los mexicanos estamos todavía a más de 50 días de la elección de dos, de los tres poderes de La Unión, amén de los Congresos Locales, 10 gobernadores y de más de dos mil quinientos ayuntamientos en el país y desde luego, el plato fuerte: el (la) nuevo(a) inquilino(a) de la Residencia Oficial de Los Pinos, en la CDMX.
Quizá el fin de semana lo más destacable es el escándalo que parece terminó con la carrera periodística de un comunicador, Ricardo Alemán, a quien se le ocurrió -o a quien le maneja sus redes sociales- replicar un Twit sobre el candidato de Morena y que incitaba, segíºn la interpretación de algunos o muchos, al asesinato del tabasqueño.
El precio que pagó Ricardo Alemán fue muy alto.
De esta elección se está hablando desde el año pasado y si somos un poquito estrictos, desde el 2016 los políticos ya hacían especulaciones mediáticas sobre los hombres o mujeres que podían llegar a estos tiempos como candidatos oficiales, ya de un partido o una coalición, o en su caso como independientes.
El espacio de hoy lo ha de referir a otra elección. Una elección muy local.
Una elección no solo local porque es en esta tierra de la Tamaholipa, sino porque se centra en un gremio tradicionalmente disciplinado, nada conflictivo -por lo menos en el estado- pero que se le reconoce de muy distintas formas en el país y solo ése día, el 15 de mayo, porque les llenan de honores y reconocimiento, pero solo ese día.
Da la idea de que 365 días del año, uno es el que se dedican a rendirles tributo. El resto del año es seguir fomentando la paliza mediática del gobierno peñista.
En algunas entidades federativas se acostumbra hasta la rifa de un auto entre los trabajadores de la educación, además de la comida con el gobernador en turno y muchas veces el baile y hasta el cruce de copas.
En Tamaulipas durante muchos años solo se llegó a las comidas colectivas, donde los platillos llegaban hasta las mesas de los homenajeados más fríos que los cadáveres del SEMEFO, pero el zapateado o las corriditas compensaban el enojo de todos los años.
La otra elección nos refiere a otra, donde los candidatos son profesores normalistas que a propuesta de un sector podrían ingresar a una Galería de Honor exprofeso para este fin, por lo que una representación bipartita de la Secretaría de Educación de Tamaulipas, del Dr. Héctor Escobar Salazar y una de la Sección 30 del sindicato de maestros, liderados por el también matamorense, Rigoberto Guevara Vázquez, estudian y dictaminan los expedientes.
El gobernador tamaulipeco, Américo Villarreal Guerra (1931-2010), en 1992, hace 25 años, instituyó la Galería de Honor del Magisterio Tamaulipeco, donde se determinó que las instituciones educativas, los trabajadores de la educación, maestros jubilados, padres de familia, estudiantes, asociaciones civiles, clubes de servicio, consejos municipales de participación social y a la sociedad en general, podían proponer a maestros tamaulipecos para ingresar a este recinto.
Por acuerdo del mismo Gobernador Villarreal Guerra, la sede de esta Galería de Honor sería el viejo Edificio de la Escuela Normal Lauro Aguirre, en la calzada de Tamatán, en la capital tamaulipeca, aunque otra autoridad, hace un tiempo, cambió la sede a las instalaciones del Centro Regional de Formación Docente e Investigación Educativa, por la salida a Soto la Marina.
Son varios los rubros que señala la convocatoria publicada en el portal del Gobierno del Estado en esta edición XXV, donde el maestro candidato fue inscrito, desde su preparación profesional; aportaciones educativas; creación y diseño de materiales educativos; autoría de cursos, diplomados y/o talleres de actualización; artículos publicados; investigaciones registradas; libros impresos o digitalizados; calidad en la práctica educativa; evidencias de la labor educativa desempeñada; méritos y testimonios académicos; liderazgo educativo; testimonios de labor comunitaria; evidencias como líder pedagógico.
Sin embargo, pese a todos los esfuerzos porque en tal galería ingresen los nombres de docentes realmente destacados en su labor educativa en Tamaulipas, en algunos casos aparecen representadas personas o grupos de poder en el magisterio.
La esperanza de los que sí trabajan con el gis y de aquellos que han puesto el nombre de Tamaulipas y de México en los anales de la historia de la educación universal sea real, hacen votos porque los que se entronicen en esta versión XXV de la convocatoria, estén los que deban ser, sin compadrazgos, amiguismo o representantes del poder político.
Cierro este espacio para comentarle que a propósito del gremio magisterial, hay míºltiples brotes de inconformidad por la falta de pago a docentes no solo de nuevo ingreso, sino incluso a maestros que ascendieron de categoría o incorporaron horas de trabajo y exigen las quincenas que se adeudan desde hace años, en algunos casos.
Ojalá el magisterio tamaulipeco no caiga en el mismo bache de mayo de 1996.