Reynosa, Tamaulipas.-Aquellos años de antaño en que la carrera de docente era augurio de bonanza y próxima opulencia, se han acabado y son historia, actualmente cientos de maestros federalizados, aquellos a los que œla reforma educativa cautivó, sobreviven con penurias y con atraso de meses para cobrar sus sueldos.
En Reynosa, maestros libran auténticas batallas para cobrar sueldos apenas y suficientes para cubrir sus necesidades elementales, constantemente rondan las oficinas oficiales de la Secretaría de Educación Píºblica o del Sindicato para lograr suerte en su empresa de acceder a una fuente de empleo decorosa y con la certeza de cobrar su sueldo a tiempo y sin rezagos.
Janeth Santos, es una joven maestra adscrita a la Escuela Nueva Creación del Consejo Nacional de Fomento Educativo (Conafe) en la colonia Actrices Mexicanas, ella vive en la colonia Benito Juárez y cada día cruza la ciudad en trayectos de 35 minutos para llegar a su humilde centro de trabajo.
Como ella, el plantel escolar reclama apoyo y las carencias son evidentes a ojo de vista, sin necesidad de ahondar en la ausencia de interés oficial.
Janeth percibe un sueldo de 2 mil pesos al mes, pero al menos 700 pesos gasta en transportación para asistir a su escuela, el resto es insuficiente para vivir.
Las prestaciones económicas o crediticias están proscritas, admite que son œuna camisa de fuerza ha visto como compañeros se han endeudado y perder patrimonios ante la imposibilidad de pagar.
Contrasta con el hecho de que durante el 2017 el Sistema de Ahorro de Retiro para los Trabajadores de la Educación en Tamaulipas (Sartet) ejerció más de 150 millones de pesos en créditos para trabajadores de la educación, créditos financiados desde 15 a 500 mil pesos.
Los ahorros imposibles de iniciar y los apoyos que hace años se daban en forma dispendiosa solamente están accesibles para œrecomendados o aquellos que tienen œpalancas para recibirlos sin mayores problemas.
Janeth afina la vista a través de sus lentes y refiere que pese a este incierto panorama en que ejercer su docencia, no se ha desaminado y mantiene su preparación profesional para ser una buena educadora en tiempos de crisis.
Así como ella, muchos más trabajadores de la educación ejercen en las escuelas de Reynosa con penurias salariales y evocando aquellos buenos tiempos en donde los maestros eran mimados y apapachados por los gobiernos y sus líderes sindicales, hoy son tiempos de crisis para el magisterio.


