Victoria habla

Ni hablar, tomo una enorme bocanada de aire y demostró que aun está vivo, que las puede y que va por todo y que poco le importa lo malo que se dice de frente y a su espalda, porque los victoreases lo ven bien, lo apoyan y es con pruebas y en píºblico como se exhibe de ser un partido que en Ciudad Victoria, tiene el control.
Y es que no es por nada, pero quien diseño el evento que encabezo aquí­ el candidato del PRI a la alcaldí­a, Oscar de Jesíºs Almaraz Smer, merece un aplauso, porque fue distinto, atractivo, exitoso y le dejo un buen sabor de boca al PRI nacional, porque su dirigente, Rene Juárez Cisneros, no oculto su algarabí­a, al observar a esa interminable masa humana que camino a su lado.
A invitación del PRI estatal, que encabeza el bigotón de Sergio Guajardo Maldonado, me sorprendió lo que sucedió en la Unidad Modelo, una colonia populachera que puede tener mala fama, pero en esta ocasión miles y miles de colonos se tomaron de la mano, unieron sus voces y le demostraron a Oscar que nunca va a estar solo, porque aislar a un hombre que se parte trabajando, serí­a injusto.
Pasaron varios años y hasta hoy he saboreado un evento de tamaño nivel y me recordó que aun soy periodista, porque no pude cerrar los ojos por observar los rostros que esos colonos priistas que dejaron escapar la fuerza que se acumulo en su cuerpo, que al parecer dormí­a.
Sorprendido observé aquella enorme cascada que escurrí­a por una avenida que topa como en lo alto de la montaña, aquella columna de hombres, mujeres y niños vestidos de rojo, verde y blanco y las cientos de banderas que identifican solo al PRI, un partido que muchos dicen está en la lona.
Poco importo la temperatura que se coloco en los 38 grados centí­grados, los aventones, la incomodidad y el cansancio, porque fue más de una docena de calles las que recorrieron los priistas muy sudados al lado de sus candidatos, quienes al ritmo de sus œsingers recurrieron al quiebre de cadera, a los gritos, al jubilo, porque la ocasión lo ameritaba.
Y allá arriba, desde sus balcones, los ancianitos le lanzaban besos a sus candidatos, y levantaban el dedo en señal de triunfo, algo que en realidad conmoví­a, porque saben que Oscar no es un hombre afecto a los discursos y a las promesas, solo a los resultados, como el mismo lo dijo en su intervención.
Pero Rene también merece unas lí­neas, porque el guerrerense, recién desempacado como lí­der nacional del PRI, tiene lo suyo, tiene la gracia de la cual carecí­a su antecesor, alguien que se olvido de que Tamaulipas forma parte del mapa en la repíºblica mexicana.
œEl PRI de Tamaulipas no está solo y somos unos chingo¦, dijo al micrófono el lí­der nacional. Fueron las mujeres colonas quienes con un fuerte grito completaron la palabra, lo que soltó una carcajada del moreno costeño.
Y el es bueno para el baile, así­ lo demostró, pero también para enfrentar las preguntas de la prensa, con las que evito hablar mal de las autoridades panistas de Tamaulipas y de los ex gobernadores que enfrentan problemas con la justicia.
A propósito, al salir de una rueda de prensa que tuvo lugar antes de la caminata priista, Alejandro Guevara Cobos abrazo a la guaperrima Yahleel Abdala y con voz alta le dijo:Ya valió madre. ¿Por qué valió madre Alejandro?, le pregunto ella. Luego los dos corrieron hacia sus vehí­culos y la duda quedo en el aire. Es seguro, que luego los dos candidatos al senado aclararon la situación.
Fue, la de los priistas, una intensa jornada y tal vez este evento en Ciudad Victoria dejara su marca, porque impresionante puede ser uno de los calificativos.
Victoria, empieza a hablar.
O tal vez, ya hablo.