-Trump seduce con inversiones a Jong-un

Más que polí­tica y diplomacia, el mandatario estadounidense fue a venderle a Kim Jong-un el paraí­so del capitalismo, la enorme oportunidad de crear grandes hoteles e infraestructura en sus costas.

Para los historiadores, la gran duda, deriva en todo cuanto quedó en el tintero en la cita en la isla de Sentosa en Singapur; lo que ambos hablaron en corto, sin micrófonos, ni asesores, a lo largo de 45 minutos a solas.

¿Qué dijo? ¿Qué ofreció el presidente Donald Trump para convencer al dictador? Se ignora si fue una lluvia de inversiones en dólares para modernizar a una economí­a completamente cerrada, atrasada en muchas áreas y con un intercambio comercial monopolizado por China.

Además, año tras año, avasallada por las sanciones económicas internacionales, un veto impuesto desde el seno de la ONU y que en vez de amainar ha ido recrudeciéndose velozmente en los íºltimos meses a golpe de cada nueva prueba nuclear ordenada por Pyongyang. Nada más el año pasado sucedieron veinte ensayos de misiles y se probó una bomba de hidrógeno.

Del vis a vis í­ntimo no hay, hasta el momento filtraciones, no quedó ningíºn documento testigo ni se siguió un guion, ni existe una grabación, lo que dialogaron Donald y Kim quedó entre ellos; pero algo ofreció a cambio el máximo representante polí­tico de la nación norteamericana.

De primera instancia se lee entre dientes que Trump cedió ante la máxima prerrogativa norcoreana: cesar las maniobras militares conjuntas del ejército estadounidense en territorio de Corea del Sur, el vecino incómodo, en ví­as de intentar la pacificación y la reconciliación.

Es la mayor hostilidad para Jong-un obsesionado por su seguridad personal (su hermano Kim Jong-nam fue asesinado en un aeropuerto de Kuala Lumpur con un agente nervioso) y temeroso de una invasión norteamericana para derrocarlo como en Irak con Hussein o en Libia con Gadafi.

La propia prensa norteamericana ha confirmado que el Pentágono ignoraba por completo que su comandante en jefe deseaba retirar a sus soldados de las bases sudcoreanas.

A dí­a de hoy, la Unión Americana tiene desplegados entre 28 mil a 32 mil militares en distintas bases en Corea del Sur; en palabras del pelirrubio es momento de œllevarlos de vuelta a casa y detener estos caros œjuegos de guerra.

A COLACIí“N

¿Qué firmaron en dos cuartillas? Los siguientes puntos: 1. Corea del Norte se compromete a desnuclearizar la Pení­nsula Coreana de acuerdo con el Pacto de Panmunjom en pro de la paz y la prosperidad; 2. Estados Unidos dará garantí­as de seguridad de que no derrocará a su régimen; 3. Establecimiento de nuevas relaciones entre Estados Unidos y Corea del Norte; 4. Recuperación de los restos de prisioneros de guerra desaparecidos en combate entre 1950 a 1953; 4. La construcción de un régimen de paz duradero y robusto en la Pení­nsula Coreana; 5. Superar y dejar atrás décadas de tensiones y hostilidades entre los dos paí­ses; 6. Apertura de Corea del Norte hacia un nuevo futuro; 7. Acciones de seguimiento a manos del secretario de Estado de Estados Unidos.

No se estipularon tiempos, ni plazos concretos, para el proceso de desnuclearización tampoco se mencionó la asistencia y certificación de la ONU ni de inspectores del Organismo Internacional de la Energí­a Atómica (OIEA) los que precisamente hace unas semanas confirmaron a Washington que Irán está cumpliendo con el Pacto Nuclear recientemente abandonado por la Unión Americana.

Para Trump, el acuerdo alcanzado es de un éxito rotundo: œVamos a ocuparnos de un problema muy grande y muy peligroso para el mundo; a lo que Jong-un secundó: Hoy hemos tenido una reunión histórica y estamos listos para dejar atrás el pasado. El mundo va a presenciar un gran cambio.

En Europa, se lo han tomado con suspicacia, indigestados con el cíºmulo de pormenores y roces del pasado G7 en Canadá que concluyó como todos aventuraban: en un G6+EU.

Hay un desorden en el orden mundial, los antiguos aliados de Estados Unidos están viendo cómo las puertas se estrellan ante sus narices, mientras Washington busca nuevos vientos en Asia y Oriente Medio. Está emergiendo otro paradigma como cuando James Monroe con la Doctrina Monroe dijo aquello de œAmérica para los americanos; en la Doctrina Trump se recurre aviesamente al slogan de œAmérica First, sin embargo, en realidad, es trump first.

¿Es fiable lo pactado? Ya Irán en boca de su portavoz del Gobierno, Mohamed Baquer Nobajt, advirtió a Pyongyang de actuar con cautela ante la nula credibilidad de Trump: œEste hombre no representa al sabio pueblo estadounidense y este pueblo definitivamente se distanciará de él en las próximas elecciones.