Tiempo de reflexión

Ya este miércoles inicia el perí­odo en que no escucharemos más cosas de polí­tica electorera en medios, y esperamos que muchos de nuestros amigos y contactos bajen su entusiasmo y ya disminuyan las ofensas por no ser afines a sus pensamientos e ideas polí­ticas.

Los cierres que se han estado llevando a cabo terminan al fin: luego de los bloqueos a las calles que han ocasionado muchí­sima molestia ciudadana, la contaminación visual y auditiva disminuye, y seguramente se ha adelantado porque este miércoles con el partido de la selección de México en Rusia, dentro del Mundial de Fíºtbol permitirá a los aficionados a este deporte tener un buen tema de conversación, y a los que no les interesa el deporte, por lo menos dejarán de escuchar las peroratas de los polí­ticos de siempre y uno que otro nuevo, que nos han prometido el oro y el moro en aras de tener nuestro voto.

Ahora sí­, viene el silencio partidista y esperamos que oficial, para que cada uno medite el destino que dará a sus boletas electorales en el sentido de la preferencia para quien entregará su confianza, o por lo menos, su voto.

Ya tenemos finalmente, la oportunidad de decidir si para Victoria va uno u otro candidato de la gama que tenemos disponible para elegir, desde el actual alcalde hasta los independientes, de partido y de coalición: hay un poco de todo y esperamos que la mayorí­a no se equivoque y se pueda elegir al que mejor rumbo de a nuestra ciudad y municipio, que muy buena falta le hace.

Lo que ahora nos falta es denunciar a los que hacen de la violación a las leyes una costumbre.

Todos sabemos que hay gente que se dedica a influir en forma poco adecuada, con recursos provenientes de muchas fuentes no autorizadas, y que la compra de votos está a la orden del dí­a. Pero de nada sirve si no denunciamos, si no hacemos lo que debemos, porque filmar con el celular y subirlo al œFace no sirve para maldita la cosa: la autoridad no actíºa cuando no hay demanda adecuadamente interpuesta.

Tengamos el valor civil de denunciar a los que hacen las cosas mal, y esperamos también un castigo justo para ellos, porque luego nos sale la autoridad con que les darán una amonestación o una multita por unos cuantos pesos, y entonces, el infringir la ley se convierte en una acción interesante, porque cuesta muy poco ponerse al corriente y seguir siendo infractores.

Entonces, hay dos cosas por las que hay que preocuparse, y una de ellas es el destino que tomará el paí­s a partir del próximo gobierno: si habrá cambios y qué tanto lo serán, y la forma en que enfrentaremos el futuro los mexicanos, porque esa decisión está en cada uno de nosotros.

Insistimos en que no nos dejemos influenciar por otras personas, intereses económicos, materiales, amenazas o insinuaciones.

Recordemos que el voto es libre y es secreto. Nadie se va a enterar de por quien votamos, así­ que hagamos uso de esa prerrogativa y elijamos tranquilamente para todos los puestos que se juegan en los comicios del dí­a 1.

Y a todos esos indecisos, les llega la hora de elegir una opción para su sufragio, así­ como también a los que han decidido no votar, a quienes exhortamos a que participen en la elección con su voto, y que procuremos evitar discusiones y esas cosas que pueden llevar a un pleito y algo más.

Dejemos que todo transcurra en paz, y que los comicios se lleven a cabo pací­ficamente.

¿Qué gane quién? Eso lo sabremos en la noche del dí­a 1 o la mañana del dí­a 2, aunque será oficial hasta que se califiquen las elecciones.

En tanto, conservemos la calma y el espí­ritu ciudadano, y llevemos la idea de que nuestro voto será respetado, y la idea que tengamos de gobierno a través de tal o cual persona será respetada.