Reynosa, Tamaulipas.-Expedida su acta de defunción en la elección local de 2016. Al Partido Revolucionario Institucional (PRI) volvieron a ratificarle su estatus de deceso electoral. No solo eso, con el candidato Serapio Cantíº Barragán, la pesadilla se volvió una oleada de rechazo como jamás en su historia al registrar apenas una votación que supera los 22 mil votos, un caída que parece sentenciarlo a la oscuridad total.
El desplome del PRI es tan evidente que en relación con la elección de 2016 con œNeto Robinson Terán se obtuvo alrededor de 63 mil votos, una diferencia de 40 mil votos a la obtenida al paso de dos años.
Ciertamente, son otras condiciones el PRI perdió en 2016 su hegemonía política, están huérfanos de tutela estatal y municipal, por eso a sus sótanos no entra luz y esos miles de votos de una elección a otra se fueron al PAN o a Morena.
Serapio Cantíº recicló una estructura probada en su incapacidad, improvisado y muchos de los cuales solo llegaron con la promesa de volver a la nómina oficial de la cual fueron arrebatados hace dos años.
No hubo para con el candidato del PRI, los sectores con excepción de la CTM el resto le dieron la espalda, se apegó a su probada formula de cerrazón y hermetismo operativo y los resultados electorales desastrosos son una evidencia fría y sólida que ha hundido al PRI como partido político en Reynosa, nuevamente como hace dos años vendrá el pasmo y después la disputada de los restos de carroña.