Todo un teacher

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Desde que tengo conocimiento y, cuando me atreví­ ha hacer los œpininos en un medio escrito, su imagen quedo grabada en mi mente “ al igual que otras más- porque su personalidad, su capacidad y su buena vibra atraí­a, y además su trabajo legislativo fue muy bien calificado por aquellos que nos dedicamos a picar con los dedos y destruir las teclas de una máquina a la que solo le faltaba llorar.
Y es que trabajé más que nada en medios electrónicos del DF y Ciudad Victoria, Tamaulipas, pero nunca en un periódico, hasta que uno de ellos me asignó la fuente del Congreso del Estado, donde no se va a bostezar, más bien a ejercitarse en materia de leyes y en una que otra mañita.
La cámara legislativa es como una escuela, es, como se dice en el mundo de la medicina, con relación a que un médico que no ha pisado el área de urgencias, no se puede dar el lujo de llamarse galeno.
Y fue en la sede del poder legislativo donde los diputados buenos se distinguí­an por sus acertadas participaciones y bastos conocimientos sobre lo que le dolí­a a Tamaulipas, entre ellos el prií­sta Arnulfo Tejada Lara, el panista Rafael Orozco Domí­nguez, el parmista Bruno Alvarez Valdez y la del Frente Cardenista, Luisa Alvarez Cervantes.
Eran, unos figurines de categorí­a que con sus acciones le daban sabor y color a las notas informativas de sus cuates de los medios, los que al dí­a siguiente se paseaban como pavo reales por la plaza principal, donde algunos ciudadanos los felicitaban por su entrega a la labor.
Pero, si me remito al caso de Arnulfo, por la claridad de sus propuestas legislativas casi siempre se encendí­a la luz verde, por ello su calidad de legislador nunca se puso en duda.
No le he perdido la pista a este polí­tico del sector popular del PRI en Tamaulipas y veo con agrado que “aunque no lo confiesa- casi da a entender que fue él quien con una patada en el juvenil trasero le dio el arranque de salida a un valioso elemento que hoy se abre de capa para rescatar a un maltrecho partido que va perdiendo sus colores por desnutrido.
Si, fue César Garcí­a Coronado el que recibió de Arnulfo hace muchos años ese clásico empujón y ahora desde Nuevo Laredo y desde otros puntos lo impulsa, le inyecta ánimo, para que llegue a la silla principal del PRI en Tamaulipas, donde pueda demostrar lo que sabe hacer.
A Arnulfo se le puede ver seguido en entrevistas en los medios informativos.
Y a, César, en varios puntos de Tamaulipas para rascarle las cáscaras al viejo árbol y tratar de llegar a donde aun quedan algunas hojas frescas.
Es, Arnulfo, su œteacher y, en mi caso, yo también tuve varios como el excelente lí­der radiofónico Don José Gutiérrez Vivó, la capaz periodista internacional, Rosana Fuentes Beraí­n, y el ex corresponsal de guerra, Epigmenio Ibarra, a quienes mucho les debo porque me abrieron totalmente los ojos.
Cesar aprendió bien y yo también, pero que desgracia que en mi caso y en el de otros muchos periodistas de Tamaulipas su trabajo sea calificado por algunos que se creen invencibles, cuando en realidad son, invisibles.
El está listo para la jornada que tiene en mente y muchos prií­stas se van sumando rápido a su proyecto.
Porque ellos saben que una mezcla entre juventud y experiencia, bien calificada por la población.
Lleva directo, a la victoria.

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