Todos œchocantes

No tenemos el dato exacto y oficial a la mano, pero a juzgar por los testimonios de los compañeros reporteros que cubren este tipo de notas, vemos que se ha incrementado notablemente el níºmero de accidentes de tránsito, y como dicen las autoridades, ha sido por causa de un excesivo e irresponsable uso del teléfono celular.

Esta medida es indignante y comíºn: todos los dí­as nos cruzamos con gente que va manejando y mandando textos, como si fueran los más importantes dele mundo. Es un píºblico generalizado, porque vemos gente joven, adulta, madura y anciana inclusive que cae en esta práctica abusiva y enfermiza de estar pegados a un aparato maravilloso que nos ha robado las convivencias, la forma de pensar y muchos momentos importantes del individuo.

El problema es que no hay una acción contra estos individuos, hombres, mujeres, jóvenes, adultos y todo, absolutamente todo. La autoridad, no sabemos si no intervienen por falta de ganas, porque no les hacen caso o porque no quieren ser molestados en sus empleos por esos influyentillos que piensan que si los detienen llamarán y listo: nada de multa y sí­ una recriminación al agente que tuvo la osadí­a de querer hacer cumplir la ley.

Muchas veces nos quedamos con las ganas de apoyar la Educación Vial, en el sentido de decirle a la gente que hay que respetar la ley, sobre todo, a los jóvenes que comienzan una formación y una existencia plena de abusos e irregularidades, de incumplimiento a los ordenamientos y por consiguiente, una violación a los derechos de los demás.

Decí­a un allegado que a él no le preocupaba que un inconsciente se accidentara y lesionara o perdiera la existencia, ya que todo es consecuencia de los actos de cada quien, sino lo que realmente le preocupaba es que se llevaba en el camino a alguien inocente, y eso era muy grave.

Insistirí­amos en este gobierno y el que está por llegar en que se deben incrementar las acciones para quien abusa del uso del celular y el manejo, y realmente tener mecanismos para que no permitamos estas peligrosas acciones; de la misma manera, el Ayuntamiento se harí­a de muchos miles de pesos, considerando la cantidad de infractores que puede tener al dí­a, si es que hay realmente ganas de hacerlo.

Las leyes finalmente son para todos nosotros, y la idea es vivir en un mundo de orden y respeto a los demás como premisa básica.

En tránsito, ser cordial, pensar en los otros, no abusar de la confianza en nosotros mismos, incrementar las medidas de precaución, no manejar en estado inconveniente, entre otras cosas.

Para que lo anterior funcione, necesitamos autoridades justas y honestas, eficientes y comprometidas; de la misma forma, ciudadanos comprometidos con su ciudad y con deseos de cumplir, y entonces, de esa forma podrí­amos mejorar mucho el nivel de vida comunitaria que existe y que nos arroja una enorme serie de medidas egoí­stas y que no nos ayudan nada.

Algunos grupos sociales han hecho el exhorto para que se pueda hacer algo al respecto. Es increí­ble, y eso puede constatarlo usted, la cantidad de œexpertos que manejan con una mano y llevan en la otra el celular, intercambiando mensajes o frases en un diálogo que por donde lo veamos, distrae y pone en riesgo la vida de muchos.

Recordemos que Victoria es de todos nosotros, por consiguiente, todos tenemos la obligación de hacer de ella un lugar confortable y adecuado para vivir. Fuera el egoí­smo y más la comprensión hacia los demás. Incrementemos la cordialidad y el pensar en otros, y estamos seguros de que los resultados se verán pronto y en forma inmediata, como ha sucedido en otro tipo de eventos en los que nuestra participación ha resultado importante.

El poder ciudadano es impresionante, pero si no lo hacemos valer adecuadamente, no sirve de mucho que digamos, de ahí­ la importancia de hacer un esfuerzo comíºn, en bien de todos.

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