Los que fallamos somos los adultos

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Mucho se habla y se dice, que, los jóvenes de hoy, en muchos de las historias, son una generación perdida, los mileniuns, los NiNis, y en el peor de los casos, halcones. Sin embargo, no toda la culpa es de ellos, la educación se da en casa, a las aulas se va a obtener aprendizaje y no es responsabilidad de una maestro el comportamiento del niño o joven.

Sin embargo mi generación (1973) aprendió las tablas de multiplicar con un metro de madera o cinto curtido, no habí­a halagos, mucho menos premios, era nuestra responsabilidad, ir a la escuela y sacar buenas calificaciones.

Pero en la década de los 90™s, esto empezó a cambiar, ya era comíºn, ver a los niños, haciendo berrinche, por un juguete en un centro comercial, si el joven sacaba buenas notas, le hací­an un regalo, tenis de marca, ropa de marca y todo empezó a cambiar; el poder adquisitivo no era boyante, pero si daba para ciertos lujos, como premio a los hijos noventeros.

Mas recurrentes, se hicieron la visita de los niños y jóvenes con el psicólogo, por cuestiones de aprendizaje, en nuestra época la visita la hacia el cinto o la chancla, no habí­a más poder en una aula, que la del profesor, ese que nunca se metí­a en grillas sindicales, pero que nunca falto a dar clases, así­ lloviera, tronara o hiciera frio.

Si el niño, no querí­a comer, la abuela decí­a œel hambre es cabrona, ya vendrᝠy así­ era; nadie aguanta sin comer tanto tiempo, pero no, eso cambio, ahora si, el niño comí­a, le daban un chocolate o algíºn premio de consolación. Y le aumentaban el domingo ($) a nosotros, nunca no aumentaron el domingo, todos los dí­as eran iguales, las responsabilidades como jóvenes, era arreglar nuestro cuarto todos los dí­as, y la tareas que la abuela encomendaba a cada quien en la casa y sin rezongar.

Los maestros no, nos mandaban a terapia, cuando tení­amos un problema, las varas de naranjo, eran una solución perfecta, o el metro de madera, ¡aaahh! Y cuidado con ir con la queja a la casa, porque era mucho peor el castigo.

Ahora no, la redes sociales, el internet, y los juegos virtuales han hecho, de esta generación, una etapa especial del ser humano. Ahora la caja de premios y castigos, parece no existir, ahora la problemática educativa, la trasladamos a un psicólogo o a la escuela, los niños y jóvenes, pasan horas jugando con artefactos, que hace 3 o 4 décadas, eran impensables.

Para que el niño se callara, le dimos lo que pedí­a, para que no llorara, le dimos lo que exigí­a, y para que no diera tanta lata, soportamos todas sus travesuras, se dejo de usar la chancla y el cinto, ahora los derechos humanos, dicen que no se puede golpear a un niño o joven, que no se puede tocar, aunque sea de manera correctiva, que hay otras alternativas, las cuales, un servidor aun no sabe cuales son.

Los jóvenes tomaron el control de nuestras vidas, premiarlos, por algo que es una obligación, no fue la mejor manera de educarlos, consentir por comodidad, tampoco dio resultados favorables. Pero seguimos buscando culpables, maestros, vecinos, el internet, la modernidad, etc. Pero aun no aceptamos que de eso, también fuimos culpables. Para reflexionar.

De Aquello y lo demás¦

Se han tenido resultados del TLC, ¿y?

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