Dan íºltimo adiós al Obispo Emérito de la Diócesis de Tampico

Tampico, Tamaulipas.-Miles de feligreses acudieron este dí­a a darle el íºltimo adiós a Monseñor José Luis Dibildox Martí­nez, Obispo Emérito de la Diócesis de Tampico, en la Iglesia Catedral de esta ciudad en donde su cuerpo permaneció desde las 6 de la mañana para ser velado hasta las 16:00 horas en que se realizó la misa exequial

Fue la Secretaria General de la Conferencia del Episcopado Mexicano comunicó anoche el fallecimiento de Monseñor José Luis Dibildox Martí­nez, quien perdió su dura batalla, tras haber estado al frente de la Diócesis de Tampico durante 14 años.

Sus restos fueron velados en la Catedral de Tampico hoy a partir de las 6:00 de la mañana por sus familiares, amigos y fieles católicos y la misa exequial fue presidida por el arzobispo de Monterrey y Administrador Apostólico de Tampico, Rogelio Cabrera López, a la cual asistieron 116 sacerdotes que corresponden a esta diócesis y los obispos Roberto Octavio Balmori de Valles y José Irais Acosta Beltrán de huejutla; el cronista de la ciudad Marco Antonio Flores Torres y diputados locales.

Prevaleciendo en el recinto sagrado las flores blacas, entre ramos y coronas, en donde el Arzobispo agradeció a los sacerdotes y obispos, a sus familiares y hermanos su apoyo incondicional.

Asimismo expresó que están para amar y servir a Dios y después gozarlo en la otra vida y en esto consiste su pastoreo, pues los sacerdotes y obispos son pastores de lo invisible como hoy decí­a el apostol San Pablo que nuestra mirada no este solo en lo que se acaba, en lo que es visible, sino en lo que permanece siempre lo invisible y esa era la tarea de su hermano José Luis Obispo.

“No olviden hay otra vida y un encuentro definitivo con el señor y nosotros somos pastores de lo invisible, no significa que somos insensibles al dolor humano por eso el señor en el evangelio nos recordó que somos hermanos y el más pequeño debe ser amado y respetado por nosotros”.

Expresó que antes de empezar la eucaristí­a pusieron los signos eucaristicos de Monseñor José Luis Dibildox, el evangelio, el báculo sobre el ataud pues todo habla de la eucaristia y de la ofrenda de Cristo, y de todos ellos que deben ser ofrenda espirutual para el señor.

“Hermanos y hermanas nunca dejen de rezar y pedirle a Dios y que nadie se extravie, que nuestro camino siempre sea el camino del cielo. Nunca dejar de lado la cruz de cada dí­a. Que Dios los bendiga a todos y que esta iglesia de Tampico en este momento huerfana de pastor pueda recibir muy pronto a quien tiene que continuar la obra de mi hermano José Luis”.

Monseñor nació en Matehuala, Arquidiócesis y estado de San Luis Potosí­, el 20 de julio de 1943, hoy diócesis de Matehuala y cursó sus estudios eclesiásticos en el seminario de San Luis Potosí­ y en el instituto católico de Parí­s, consiguiendo la licenciatura en Pastoral Catequista ordenado sacerdote en San Luis Potosí­ el 27 de octubre de 1968.

Durante los 25 años de ministerio sacerdotal desempeñó diferentes cargos, de 1968 a 1982 Vicario parroquial en las siguientes parroquia el Sagrario la Divina Providencia, Cristo Rey y San Sebastián, en 1972 notario actuario del tribunal eclesiástico, en 1974 auxiliar de la secretarí­a general del gobierno eclesiástico, en 1978 examinados pro sinodal, entre otros.

El Santo padre Juan Pablo Segundo eleva el Vicario apostólico de la Tarahumara a Rango de Diócesis y nombra su primer Obispo dela diócesis monseñor Dibildox el dí­a 24 de diciembre de 1993. Recibió la ordenación episcopal el dí­a 25 de enero de 1994.

Fue el 27 de diciembre de 2003 que su santidad Juan Pablo Segundo lo designa a la diócesis de Tampico y toma posesión el 11 de febrero de 2004, presentó su renuncia al oficio obispo de Tampico y el Papa Francisco la aceptó el 30 de julio de 2018 y fue llamado a la casa del padre ayer.

Juan Dibildox expresó que su hermano murió como vivió sereno y con tranquilidad, y su gran obra son sus fieles católicos.

Al término de la misa, se procedió a dar cristiana sepultura al obispo emérito de Tampico entre la imagen del Sagrado Corazón de Jesíºs y la imagen de la Inmaculada Concepción en la Catedral de esta ciudad, en una ceremonia que duró más de hora y media.