La generación vací­a

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Parece un thriller sicológico, un drama de suspense y hasta una tragicomedia para un libro de Agatha Christie: una bella joven -casi al borde de la muerte-, yace en la popa de un lujoso barco propiedad de un conocido magnate mexicano que vacacionaba en compañí­a de su familia en las idí­licas aguas azul turquesa de las Islas Griegas.

Es la pregunta del millón de dólares en cualquier escena con circunstancias extrañas y casi siempre que hay una persona a punto de perecer o bien que ha fallecido en el acto, la interrogante más usual es: ¿quién es el asesino?

En el caso de la influencer australiana, Sinead Mcnamara, la pregunta correcta es, ¿por qué se suicidó? ¿Qué razones o sinrazones llevarí­an a una chica de veinte años, de cuerpo escultural, melena rubia y ojos azules a colgarse en la parte posterior del barco Mayan Queen IV en el que trabajaba como parte de la tripulación?

No hay una explicación lógica con pormenores tan chocantes entre sí­: aparentemente feliz (al menos así­ se lo mostraba todos los dí­as a sus más de 20 mil seguidores en Instagram) Mcnamara acostumbraba sufragar sus viajes a sitios paradisí­acos buscando empleo temporal¦ así­ combinaba trabajo con ocio y disfrute.

Al barco Mayan Queen IV, propiedad del empresario Alberto Bailleres, presidente de Grupo Bal, la australiana llegó de temporada con un contrato que caducó el 31 de agosto; pasó a formar parte de la tripulación de 23 personas que cuidan y atienden el mega yate de 100 metros de largo con capacidad de veinte cabinas para un total de 16 huéspedes y los tripulantes mencionados.

Hasta ahí­ nada anormal y menos todaví­a si el barco atracado en Rodas se dedicó a realizar una ruta por las Islas Griegas ya con la familia Bailleres abordo; justo en la íºltima semana de agosto se trasladaron a la isla de Cefalonia para desembarcar a los veraneantes de vuelta a Atenas, el 28 de agosto, para volver a México.

Mcnamara apareció colgada en la popa del Mayan Queen IV en la madrugada del viernes 31 de agosto, varios testigos que ya prestaron declaración a la Policí­a helénica la vieron atada del cuello¦ la chica se ahorcó.

Varios miembros de la propia tripulación la bajaron y el médico a bordo intentó reanimarla dado que aíºn respiraba mientras que la ambulancia llegaba para trasladarla a un hospital en Cefalonia y horas después la movieron en helicóptero hacia Atenas; trayecto en el que lamentablemente murió.

¿Qué demonio maldito puede nublar la mente de una persona que aparentemente tení­a un futuro por delante? Modelo de bikinis en Instagram, Mcnamara parecí­a disfrutar de la vida, de su popularidad y de sus atributos fí­sicos.

El verano ya habí­a concluido, se habí­a salido con la suya, la habí­a contratado un luxury boat, se habí­a ganado un dinero y encima gozado de arrebatadores paisajes. Justo el 31 de agosto fecha de su íºltimo dí­a de trabajo, tanto su hermana como su madre, arribarí­an desde Australia para pasar con ella el fin de la temporada estival.

Desde el primer momento, la Policí­a descartó un homicidio por los testigos externos, los testigos internos de la tripulación, más la forma en cómo estaba ella colgada con las cuerdas totalmente suspendida.

Para la familia, de primera instancia, se trató de un accidente pero el forense griego ha dicho que todo apunta a un suicidio, todaví­a está por concluir la investigación para dar el veredicto final.

A COLACIí“N

El caso Mcnamara destapa lo que está aconteciendo con muchos otros jóvenes de esta época extraviada deseosos de fama y popularidad a costa de lo que sea; trasladan sus vidas vací­as a las redes sociales buscando saciar en ese océano insondable las carencias de autoestima que arrastran.

Hay gente que por tres likes es capaz de hacer lo que sea, lo hemos visto con los tarados retos virales con adolescentes que pierden la vida por una fama efí­mera.

¿Por qué fugarse así­ de la vida en un escenario majestuoso como la propia ninfa? Los investigadores barajan una ruptura sentimental reciente¦ ni la desesperación, ni la soledad, son buenas consejeras menos con el Hades suelto.