Paso coordinado, mejor

Hace unos treinta años, en este mismo espacio escribimos un detalle que encontramos en la ciudad de Aguascalientes referente a la vialidad, y que en aquel entonces nos llamó poderosamente la atención: el paso de los automóviles uno a uno, de acuerdo a sus necesidades.

Se referí­a al hecho de que en la zona centro de la capital de aquel estado habí­a carteles que invitaban a los automovilistas a pasar la calle libremente, pero respetando a los demás de una forma colaborativa.

Se trataba de llegar a la esquina y dejar pasar un vehí­culo de la calle que cruzaba, y así­, todo el dí­a, uno tení­a que dejar pasar simple y íºnicamente a un automóvil, hasta que llegaron los que no saben poner orden y se logró que el automovilista tomara conciencia de que no es el íºnico en el mundo, y que tiene muchos derechos, pero también obligaciones.

La colaboración de referencia no fue atendida como se esperaba, pero años después, alguien llegó con la œnueva y brillante idea, logrando que se instalaran letreros en la calle Hidalgo que rezaban; œCeda el paso a un vehí­culo.

Poco a poco nos fuimos acostumbrando y se hizo práctica cotidiana este requerimiento de la autoridad, logrando, realmente, una colaboración multitudinaria, a grado tal que hoy en dí­a miles de automovilistas paran sus unidades al ver que ya les toca el turno de detenerse, y se ha logrado avanzar lenta pero continuamente, mejorando la vialidad y tráfico de las calles que han sido muy afectadas por la inconciencia de quienes manejan a la defensiva.

Hoy, recordamos aquellos tiempos en que en la calle Hidalgo parábamos para que pasara el otro carro y así­, todo el dí­a, habí­a movimiento, lento, pero habí­a, y es mejor éste que estar como hongo parado por mas de treinta minutos.

Nos acostumbramos a ser el mí­nimo de amables con nuestros conciudadanos, permitiendo que avancen igual que nosotros prácticamente, y mejorando la vialidad del sitio en cuestión.

Suponemos que los miembros del departamento de tránsito podrí­an revisar esta iniciativa y acción, y volver a hacerla vigente. Realmente nos deja beneficios, no cuesta más dinero y hacer que todos nos sintamos con derecho de decir que hemos mejorado la vialidad.

En cruceros œpico debe instrumentarse la polí­tica del buen piloto y dejar pasar una unidad, y créame, habrá una mucho mejor vialidad.

Y seguramente habrá resultados más favorables en la medida que tomemos conciencia todos de la importancia de una colaboración ciudadana activa, que es lo que estamos necesitando.

Imagine el lector si se instrumenta este mecanismo de avance en el Paseo Méndez, a la hora de salida de las escuelas, o si se instrumenta en las calles de mayor afluencia: todos pasarí­amos y nuestros tiempos de espera deben reducirse, y además, se tomarí­a como una cuestión de apoyo a las actividades ciudadanas, porque participarí­amos prácticamente todos, a reserva de que los que se sienten especiales, y tendrí­an que entrar al programa, porque dejarí­amos claro que el interés comunitario es la comunidad.

Si viéramos al alcalde Xicoténcatl González Uresti, le pedirí­amos la cita que nos prometieron nos dará, y le explicarí­amos la mecánica del procedimiento que es muy sencilla, y solo es que entendamos que debe pasar un automóvil o vehí­culo antes que nosotros, y de forma similar.

Todos sufrimos los congestionamientos y todos debemos proponer una solución. ¿O se le hace que no tenemos la madurez necesaria para enfrentar esta acción?

Vamos a hacer la prueba: unos en un crucero y otros en el aledaño o contiguo, y propiciemos pase uno por calle, y veremos que funciona. Y además, estaremos cumpliendo con una norma social por excelencia.