Trump no ha sido derrotado

0

Hay que tomarse con reserva los resultados de estas elecciones intermedias, si bien son una examen de los casi dos primeros años de gobierno de Trump, es una costumbre que el partido que gobierna merme en la Cámara de Representantes.
De acuerdo con la explicación de Gallup: œEl partido gobernante en Estados Unidos ha perdido puestos en la Cámara de Representantes en prácticamente todas las elecciones de mitad de perí­odo desde 1946.
Hay algunas variaciones dependiendo del grado de aprobación de la ciudadaní­a hacia el presidente que la encuestadora explica observando la tasa de aprobación de la que goza el mandatario: œCuando se ha ubicado por encima del 50% ha perdido en promedio 14 escaños pero cuando ha estado por debajo del 50% la merma ha sido de 37 escaños.
Consciente de ello, el inquilino de la Casa Blanca sabe que todaví­a la aritmética polí­tica juega a su favor en miras de buscar una relección como ya ha anticipado con un su slogan œKeep America Great.
Para él y su equipo cercano lo imprescindible era no perder el control del Senado y reafirmarse en estados electoralmente claves en unas elecciones presidenciales.
Lo sabe y ya lanzó dos embestidas unas cuantas horas después del conteo electoral, muy temprano por la mañana del 7 de noviembre pasado tuiteó que: œSi los demócratas piensan que ellos van a desperdiciar el dinero de los contribuyentes en la Cámara de Representantes con sus investigaciones, entonces ellos se verán forzados a aceptar también ser investigados por el Senado por sus nexos que permanecen en información clasificada, y mucho más. Dos pueden jugar este juego.
La otra, unas horas después de su tuit, destituyó (renunció por petición de Trump) Jeff Sessions, el fiscal general del Estado, a quien Robert Mueller, fiscal especial para la investigación de la injerencia rusa en las elecciones presidenciales a favor de Trump en 2016, le ha citado varias veces para escuchar su declaración al respecto.
Trump intentará a toda costa evadirse de la investigación y salir lo más indemne posible, sabe bien que no está polí­ticamente muerto y utilizará todas sus artimañas intimidatorias con miras a sus ambiciones personales.
í‰l sabe que hay veintidós estados claves, los diez primeros son fundamentales para ganar las presidenciales por el sistema de conteo de votos de acuerdo con los colegios electorales, dado que por estado, cada uno aporta un níºmero de votos: California (55), Texas (34), Nueva York (31 votos), Florida (27 votos), Illinois (21 votos), Pensilvania (21), Ohio (20 votos), Michigan (17 votos), Carolina del Norte (15), Georgia (15 votos), Massachusetts (12 votos), Virginia (13 votos), Washington (11 votos), Missouri (11 votos), Tennessee (11 votos), Arizona (10 votos), Wisconsin (10 votos), Minnesota (10 votos), Indiana (11 votos), Luisiana (9 votos), Alabama (9 votos), y Colorado (9 votos); entre otros.
En las elecciones de noviembre de 2016, de los estados con mayor peso especí­fico de votos ante el colegio electoral, Trump no ganó en los estados de Washington, California, Massachusetts, Colorado, Minnesota, Illinois, Nueva York y Virginia. Pero ganó en todos los demás estados con mayor peso especí­fico ante el colegio electoral.
¿Qué estados cuyas gubernaturas se renovaron en las pasadas elecciones intermedias cedieron los republicanos? Los demócratas ganaron en las gubernaturas de Wisconsin, Kansas, Maine, Michigan, Illinois y Nuevo México, Nevada. Se quedaron paladeando la victoria que casi consiguen en Florida y en Georgia.
Con este resultado: Wisconsin, Michigan y Kansas que votaron por Trump para presidente en 2016, ahora han pasado a ser demócratas tras las elecciones del 6 de noviembre de 2018; empero, prácticamente sigue siendo republicana una amplia base de estados¦ Michigan en el colegio electoral aporta 17 votos, Wisconsin 10 votos y Kansas 6 votos.
Desde el epicentro del poder en Washington, el magnate se siente reivindicado acostumbrado a hacer œlimonada con los limones e inclusive a hacer marketing con sus triunfos o fracasos. í‰l ya recurrió a la aritmética, con el resultado electoral del pasado 6 de noviembre, bien puede reelegirse por cuatro años más.
Tiene sus bastiones fuertes: en Texas se reafirmó el gobierno republicano y Ted Cruz logró conservar su escaño en el Senado mientras en Florida, Ron DeSantis, derrotó al candidato afroamericano demócrata para la gubernatura.
Es decir, serí­a erróneo interpretar polí­ticamente hablando que Trump está derrotado, es más muchos ya empiezan a dar por descontado su posible reelección y que se quede en el poder por ocho años.