¿Honestidad vs. Narcos?

-Plan de Paz y Seguridad
-Ocho ejes rectores
-Invalidan Ley de Peña Nieto

A QUINCE dí­as de que asuma su mandato constitucional, el presidente electo ANDRí‰S MANUEL Lí“PEZ OBRADOR anunció su Plan Nacional de Paz y Seguridad, que contempla ocho ejes rectores y la integración de la Guardia Nacional, ante la œdescomposición de los cuerpos policiales de los tres niveles de gobierno.

Asimismo, finalmente se corrió el velo, y la Suprema Corte de Justicia de la Nación invalidó la Ley de Seguridad Interior que se publicara en el Diario Oficial de la Federación el 21 de diciembre de 2017, aunque no entró en vigor ante la solicitud del presidente ENRIQUE PEí‘A NIETO de que la Corte se pronunciara, ante impugnaciones de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, legisladores federales y organizaciones internacionales.

Pero¦analicemos ambos temas.

Lí“PEZ OBRADOR considera que con su programa de trabajo en materia de seguridad regresará la ansiada paz social a todo el territorio mexicano. Le apuesta en ocho ejes rectores: el combate a la corrupción, garantizar empleo, educación, salud y bienestar; respeto a los derechos humanos, regeneración ética de las sociedad reformular combate a las drogas construcción de la paz recuperación y dignificación de las cárceles y al plan de seguridad píºblica. Asegura que con la regionalización del paí­s en 266 coordinaciones en los próximos tres años, la Guardia Nacional contribuirá a disminuir el í­ndice delictivo.

Por supuesto que la paz y tranquilidad social es el reclamo principal de los mexicanos. Sin embargo, y a reserva del beneficio de la duda, no resulta del todo convincente el Plan Nacional de Paz y Seguridad con todo y que está apuntalado en el principio de honestidad que prevalecerá en el próximo sexenio.

Resulta difí­cil aceptar que los poderosos cárteles de la droga, por ejemplo, renuncien a su actividad comercial y de defensa de sus respectivos territorios tan solo por la honestidad de la Cuarta Transformación. Aunque, cierto, muy cierto, tampoco se debe dar cabida plena al pesimismo y sí­, en cambio, esperar que el nuevo gobierno y su gabinete de seguridad lleven a cabo sus primeras acciones.

Para ANDRí‰S MANUEL, la honestidad y rectitud del General LUIS CRESCENCIO SANDOVAL y del Contralmirante RAFAEL OJEDA en la Secretarí­a de la Defensa Nacional y Secretarí­a de Marina Armada de México, respectivamente, son los elementos esenciales para lograr el ansiado reclamo de los ciudadanos aztecas. La Guardia Nacional será integrada en primera instancia por elementos de la Policí­a Militar, Policí­a Naval y Policí­a Federal. Posteriormente, por miembros que deseen pertenecer a esa institución armada, y en una tercera fase los jóvenes interesados en darse de alta, previa capacitación.

Respecto a la Ley de Seguridad Interior, invalidada por nueve de once ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, será el Poder Legislativo la instancia que otorgue certeza jurí­dica a las fuerzas armadas. En opinión de la Corte, vicios de origen impidieron el intento de regular las acciones de soldados y marinos en actividades policiales. Tocará al Congreso de la Unión determinar las reformas constitucionales que definan perfectamente que la intervención de militares en la Guardia Nacional no significa empoderar a la milicia mexicana.

De acuerdo al Plan Nacional de Paz y Seguridad, se empleará a soldados y marinos para reforzar la paz interior, tomando en cuenta que México no es un paí­s belicista y, por lo tanto, no requiere de un Ejército en forma para defender la soberaní­a nacional.

Como es evidente, se trata de un par de temas de sumo interés nacional, a escasos quince dí­as de que inicie la pretendida Cuarta Transformación.

Y hasta la próxima.
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