Un cuarto de siglo después¦

Siempre que vemos historias antiguas nos imaginamos a aquellas elegantes damas con vestidos llenos de crinolinas por debajo, grandes sombreros, y caballeros con frac o esmoquin, elegantemente vestidos con sus sombreros de copa.

Pero finalmente no todo es tan viejo, o no queremos verlo así­. La ví­spera del fin tuvimos una agradable reunión de ex compañeros de la licenciatura en Relaciones Píºblicas de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, obviamente de la Universidad Autónoma de Tamaulipas, con resultados bastante agradables, y momentos inolvidables que quisiéramos se repitieran más seguido.

Convocados por Memo y Lucy, pudimos reunirnos catorce viejos conocidos de cinco lustros atrás, cuando motivados por alguna razón especial, llegamos a aquel salón de clases en el que el profesor Rodolfo Reyes Hernández -Fito-, en su calidad de coordinador de la carrera nos dio la bienvenida.

Han sido cinco lustros en los que hemos vivido cada uno su propia historia, y esa noche compartimos historias, notas, noticias, así­ como una serie de remembranzas que hicieron nuestro tiempo universitario algo inolvidable.

Realmente este tipo de reuniones deberí­an instituirse en todas partes, porque renuevan mucho de lo que llevamos dentro, y nos permiten estrechar aíºn más los lazos de quienes por alguna razón en especial estuvimos ligados, por un proyecto o plan similar¦ o igual.

Laura Marina, Ely, Lucy, Maura, Norma¦. Héctor, Memo, José Angel¦

Faltaron muchos: Meli, Paty, Mary, así­ como dos ex que ya no están con nosotros:Sepul y Julio.

Fue abrir un cajón virtual de recuerdos, de añoranzas, de anécdotas con las clases y los profesores, algunos aíºn en activo, y lo que vivimos todos los pertenecientes a la generación de LRP que llega a un cuarto de siglo de haber egresado.

Compartimos charlas y fotos como era de esperarse, pero también ese espí­ritu que nos caracterizó como grupo y como amigos. De ahí­, surgen dos grandes valores de la radio Universitaria como Pepe Mací­as y Paty Padrón, o gente en el mundo de la polí­tica como Omar Isidro; los del periodismo como Melitón, Gastón y Carlos. Los demás, en dependencias, negocios y vaya usted a saber, pero todos con muchas ganas de vernos.

El meníº fue lo de menos porque lo que deseábamos era reunirnos. Faltó Maricela, Mónica, Aly y muchos más, y aunque estuvimos tratando de reunirnos más, podemos decir que ha sido un triunfo, porque la primera ocasión éramos solamente cinco o seis. Hoy ya somos más, con más vivencias y con un entrañable cariño para los compañeros.

Veinticinco años se dice pronto, pero son cinco décadas en las que tuvimos que forjar una historia cada quien, con familias de todo tipo y en distintas circunstancias. Unos, solos, otros muy felices y bien acompañados, pero el caso es que pudimos tener la oportunidad de compartirnos una vez más, como en aquellos viajes de estudios o acontecimientos en los que participamos.

Y coincidimos en que nuestro grupo tiene dos almas que nos guí­an, aunque nadie lo ha dicho en forma explí­cita: Lucy y Memo; ellos han sido los œculpables de que estemos nidos más que nunca, y que podamos entender por qué de muchas cosas y conservar una hermosa amistad, surgida hace treinta años y que pensamos que se perderí­a con las cartas de pasante. No fue así­, o al menos, seguimos latentes, vigentes: unidos.

El recuerdo es porque ahora iniciamos otra etapa y esperamos volver a vernos cuando cumplamos los 30 años, o antes si nos es posible. Por lo pronto, hay que considerar que somos muy afortunados por tener un grupo como este. Recordamos a nuestros grandes ausentes, y disfrutamos la maravilla que es reunirnos con los seres con quienes compartimos cinco años de nuestra vida.

Enhorabuena, chicos, gracias Lucy, Memo, muy agradecidos con tus atenciones; Luly, gracias¦ Nos vemos muy pronto¦

¦ O antes, de ser posible.

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