China, nos preocupa

Recientemente, el Banco Mundial, advirtió de la ralentización económica global debido a la œatenuación del comercio internacional. El panorama no parece despejado en el corto plazo.
Hace unos dí­a este organismo internacional provocó la sorpresa tras el inesperado anuncio de la renuncia anticipadí­sima de su presidente, Jim Yong Kim, cuatro años antes de concluir su cargo.
Su salida “el próximo 1 de febrero- ha caí­do aquí­ en Europa como un balde de agua frí­a, una salida repentina interpretada como una nueva presión del presidente Donald Trump para controlar el destino del Banco Mundial; a Yong Kim lo recomendó el anterior presidente de Estados Unidos, Barack Obama.
En cuanto a las previsiones del Banco Mundial para 2019, en su informe œPerspectivas Económicas Globales, destaca el proceso de desaceleración de China con un PIB que pasará del 6.5% en 2018 al 6.2% este año.
Ha sido tan elocuente su análisis que el organismo internacional ha titulado œnubes de tormenta en el horizonte de la economí­a mundial, y eso implica, llover sobre mojado.
La economí­a global que comenzó con buen pie el año pasado fue perdiendo fuerza en los íºltimos siete meses agobiada por el proteccionismo y la repentina escalada arancelaria.
Con el cielo geoeconómico y geopolí­tico encapotado de desafí­os y problemas, la actividad comercial y las inversiones se están ralentizando, en eso también coincide la OCDE.
En mi entrevista exclusiva con José íngel Gurrí­a Treviño, titular de la OCDE, le pregunté al respecto: œEl crecimiento del comercio se está desacelerando, nuevamente estamos en torno al 2% o 3% del crecimiento anual, hay que recordar que el comercio es uno de los grandes cilindros y deberí­a estar al 7%; ya en diciembre de 2017 estaba creciendo al 5%, y que sea menor es una mala noticia.
Ahora bien, dentro de esta vorágine maldita, la economí­a china está mostrando debilidad en algunos indicadores que han puesto bastante nerviosos a los inversionistas.
Cabe mencionar que al gigante asiático sí­ le está pasando factura la guerra comercial, el proteccionismo, el unilateralismo y la cascada de aranceles, si el conflicto recrudece y se alarga, otro organismo internacional como es el Fondo Monetario Internacional (FMI) alertó que China podrí­a perder 1.9 puntos de su PIB este año, ya hay analistas que avizoran un invierno en la economí­a del gigante asiático como consecuencia de las polí­ticas de Trump y del pesimismo desatado entre los inversores.
Javier Espinosa, corresponsal en Shanghái, describe el ambiente en China con ciertos sectores empresariales altamente consternados porque dependen directamente de las exportaciones a la nación norteamericana.
En la medida que han ido pasando los meses va notándose un golpe de efecto negativo en varias ciudades chinas significativamente ligadas a la manufactura de productos electrónicos y mecánicos.
Hay daños que se ven ya reflejados en una diversidad de indicadores económicos: la producción industrial en China creció en noviembre un 5.4% mientras en enero lo hizo en un 7.2 por ciento. œLa actividad manufacturera se contrajo y las ventas de automóviles cayeron el año pasado como no lo hací­an en veinte años.
Y en una economí­a mundial tan vertebrada en diversos procesos productivos, en determinadas cadenas de valor y con mercados cada vez más extensos los daños colaterales llegan con su efecto boomerang al propio Estados Unidos: recién inició 2019, Apple, la multinacional de la tecnologí­a norteamericana, anunció œdificultades para cumplir su objetivo de negocios este año tras la caí­da de ventas en Asia.
El propio Tim Cook, presidente ejecutivo de Apple, denunció en los medios de comunicación que œla economí­a china se desacelera debido a las tensiones comerciales con Estados Unidos. Es una realidad: hay temor por invierno económico chino.